FLORENTINO AMEGHINO. Momentos de extrema tensión y angustia se vivieron en la zona rural de Florentino Ameghino, en el centro de la provincia, donde un individuo se tiroteó con la Policía y posteriormente se atrincheró en casa de su madre durante quince horas.Herido en un brazo, el sujeto soportó ese lapso sin asistencia médica, hasta que efectivos policiales “asaltaron” el inmueble y lograron aprehenderlo. En su poder secuestraron un arma de fuego con el que antes había disparado a los policías.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, todo comenzó alrededor de las 20.30 del último sábado cuando efectivos de la comisaría de Florentino Ameghino recibieron una serie de llamadas en las que vecinos del lote 54 alertaban sobre un sospechoso que había provocado daños en los alambres perimetrales de las chacras y potreros de la zona. Enseguida, una comisión policial partió hacia el lugar de los hechos, sin imaginar que la tranquilidad característica del pueblo de poco más de 200 habitantes iba a verse quebrada minutos después. Los policías llegaron e intentaban identificarlo cuando imprevistamente el sospechoso extrajo un revólver calibre .22 de entre sus pertenencias y abrió fuego contra los sorprendidos uniformados. Ante la situación, los efectivos repelieron el ataque de la misma manera y lograron herir al sujeto en el brazo derecho, quien de todas maneras logró escapar y se atrincheró en la casa de su madre.La situación fue comunicada entonces a la magistrada Alba Kunzman de Gauchat, titular del Juzgado de Instrucción 1 de Oberá, quien ordenó una vigilancia en la zona durante la noche. Ayer, entrada la mañana y ante la resistencia del sospechoso, firmó una orden de allanamiento. Efectivos de la comisaría local, de la Unidad Regional II y del Grupo de Operaciones Especiales de la fuerza provincial intentaron entonces persuadir al hombre para que deponga su actitud y recibiera asistencia médica, aunque en principio no hubo respuestas. Ni siquiera cuando le pidieron a la mujer que intentara convencer a su hijo de entregarse. Los policías hasta le dieron un teléfono celular al atrincherado con el que intentaron negociar su entrega. La charla duró prácticamente una hora, aunque tampoco tuvo resultados positivos. Con los tiempos agotados, cerca de las 11 de ayer los uniformados recibieron la orden de actuar. Entonces tomaron por “asalto” la vivienda y lograron detener al irascible en momentos en que intentaba escapar. Rápidamente fue asistido por el médico policial y posteriormente fue derivado al hospital Samic de Oberá. En su poder, los uniformados secuestraron un revólver calibre .22 largo con nueve proyectiles y una vaina servida, mientras que debajo del asiento de su motocicleta se halló un cuchillo de importantes dimensiones. Todo quedó a disposición de la Justicia, que en las próximas horas indagará al apresado para conocer los motivos que lo llevaron a sostener la inexplicable reacción.





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