OBERÁ. El primer fin de semana de diciembre se realizarán las primeras recepciones de los egresados del nivel secundario en la Capital del Monte y el panorama respecto al año anterior es igual en cuanto al consumo de alcohol, más allá de la sugerencia de hacer por lo menos el brindis con champagne o sidra, los organizadores de eventos no lo permiten ya que respetan la normativa vigente. El “alcohol cero” en las recepciones se debe a los rigurosos controles que realizan las autoridades, Juzgado de Paz, Policía y la Municipalidad, teniendo en cuenta que en caso de registrarse el consumo de bebidas alcohólicas, la ley sanciona al organizador del evento, a los padres que firmaron el contrato y a quien alquiló el lugar donde se realiza la fiesta. El propietario de una empresa de catering de la ciudad comentó que “el precio de la tarjeta varía de acuerdo al servicio solicitado, hay diferentes paquetes. Este año, como el anterior, voy a trabajar a pérdida porque los contratos se firmaron en mayo, y de ese tiempo a esta parte hay un aumento de precios de insumos que ronda el 40%”.El servicio incluye espeto corrido con ensaladas varias, servicio de mozos, mantelería, vajilla e incluso postre. ControlesPor su parte Carlos Gross, director de Inspección General y Tránsito de la ciudad, indicó que “las fiestas de egresados se enmarca dentro de lo que se tipifica como Evento Festivo Temporario, los organizadores de la fiesta, solicitan a través de una nota a la Municipalidad la autorización para realizar el evento. Deben especificar dónde va a ser, lo que les exigimos es que junto con la nota presenten el plan de contingencia donde están verificadas las condiciones de seguridad, salidas de emergencia, matafuegos y una serie de requisitos. También le pedimos un contrato de locación del lugar por el cual le autorizan hacer en ese lugar. Estas fiestas tienen una característica muy particular porque no se autoriza la venta ni el consumo de bebidas alcohólicas”, remarcó. Asimismo, señaló que “generalmente se hacen en el salón de exposiciones del Parque de las Naciones y en el salón San Basilio Magno, son los dos espacios donde generalmente se hacen estos eventos. Para controlar el número de participantes en las fiestas en el plan de contingencia cuentan los metros cuadrados del salón y en base a eso se puede determinar cuántas personas pueden ingresar. Nosotros hacemos en el día la nota de solicitud, es un trámite rápido siempre y cuando se reúnan todos los requisitos”. Además, Gross explicó que además controlan “los ruidos molestos, en el caso que los haya. Tenemos el decibelímetro, lo medimos para que no pasen los niveles de ruidos permitidos, si pasa se confecciona un acta y se eleva al Tribunal de Faltas para que determine la sanción que corresponde”.




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