POSADAS. Una madre busca desesperadamente a sus hijos Alejandra y Guillermo de 13 y 9 años, a quienes no ve desde hace un mes y no sabe dónde están.El último lugar donde estuvo con sus hijos fue en el Hogar Pequeños Milagros pero, según confirmó a PRIMERA EDICIÓN el encargado de esa institución, Fredy Pérez, el 13 de septiembre último, los hermanos dejaron el hogar y quedaron a disposición del Juzgado de Familia II que se niega a informar el destino actual de los chicos tanto a los responsables del hogar donde estaban como a su madre, Carmen Sprang. Según relató esta madre a PRIMERA EDICIÓN la jueza de Familia, Julia Marta Alegre, dispuso en abril de 2009 que los chicos fueran llevados a un hogar tras las denuncias por abandono y malos tratos realizadas por los vecinos. “Yo trabajaba todo el día en casas de familias y reconozco que me gustaba ir a bailar y dejaba a los chicos… pero eso fue hace más de cuatro años y yo era más joven”, recordó la mujer. Pero antes de perder la tenencia de Alejandro y Guillermo, Carmen sufrió la muerte de su hijo Matías (6) que murió en febrero de 2009 aplastado por un colectivo. Un mes después, sus otros dos hijos fueron llevados al Hogar Santa Teresita. Las denuncias no sólo fueron por malos tratos sino también por presunto abuso sexual contra los chicos, “dijeron que mi pareja los manoseaba y les hacía cosas a mi hija… y que nuestros amigos también; pero mis hijos me aseguraron que era todo mentira. Los médicos de la policía los revisaron y estaban enteros. A mí nadie me preguntó nada pero la jueza me sacó a mis hijos. Yo no sabía que ya estaba embarazada de Aracely, que hoy tiene tres años”, contó. Búsqueda sin guía Mientras sus hijos estuvieron en el Hogar Santa Teresita, Carmen fue a visitarlos regularmente “trataba de ir una vez por semana para verlos y llevarles cosas”, recordó. También siguió visitándolos cuando los llevaron al Hogar Pequeños Milagros, donde los chicos estuvieron estos últimos años. Pero según contó la mujer “la mayoría de las veces no me dejaban verlos porque, según me decían en los hogares, la jueza no les daba permiso… decían que yo tenía una restricción de acercarme a mis hijos. No me dejaban entrar pero a veces los podía ver desde afuera”, señaló. Pero la mujer no se dio por vencida, no sólo siguió visitando a sus hijos sino que también empezó a tocar puertas y recorrer los pasillos de la Justicia para que le devolvieran la tenencia. “La jueza me atendió en 2011 y le reproché lo que estaba haciendo, le dije que era la mamá y que no estaba bien que ella me impidiera criarlos. Yo estaba muy nerviosa, me acuerdo que le dije que no iba a permitir que nadie adoptara a mis hijos pero ella me respondió que no era esa su intención y que los chicos no estaban en condiciones de ser adoptados. Después de eso fui muchas veces al juzgado pero me tratan muy mal, nadie me dice nada y la jueza no me recibe. ¿Dónde están mis hijos? ¿Porqué nadie me quiere decir dónde los llevaron?”, cuestiona muy angustiada. Desde ese año -2011- Carmen dejó de cobrar la Asignación Universal por Alejandra y Guillermo. Esta madre no cuenta con un abogado o cualquier otro profesional que la asesore. Problemas en el hogar Según indicó el responsable del Hogar de Niños Pequeños Milagros, Fredy Pérez, “Guillermo y Alejandra estuvieron en el hogar cuatro cinco años. Guillermo tiene muchos problemas de conducta y psicológicos. Es muy agresivo, le pegó a la maestra, a la directora, a otros niños, rompía vidrios. El año pasado hablamos con la jueza de Familia, la doctora Alegre, para pedirle que fuera asistido psicológicamente. Nosotros, como hogar, somos responsables de los niños que tenemos bajo nuestro cuidado, debemos cuidarlos, darles de comer, llevarles a la escuela… pero los cuidados que requería este niño excedían nuestras posibilidades porque era obvio que necesitaba un tratamiento y seguimiento adecuado. Recién ocho meses después de esa audiencia con la jueza, vino la gente de Minoridad e Infancia a buscar a Guillermo para atenderlo. Lo llevaron dos o tres veces a Minoridad… cuando le pregunté qué hacía allá me dijo que jugaba en la compu mientras que la profesional escribía. Después no volvieron a buscarlo y seguía con serios problemas de violencia; este año le pegó con un fierro a una compañera de grado. La mamá de la nena vino a quejarse y nos quería denunciar. Le explicamos lo que estaba sucediendo a la defensora, la doctora Esperanza, pero no hizo nada. Pocos días después, Guillermo volvió a lastimar a otro chico, esta vez a mi hija, a quien se le tiró encima y le pegó un par de piñas en el rostro. No podíamos seguir así, porque el nene era un peligro para sí mismo y también para los otros chicos del hogar”.Según recordó “entonces fui a hablar con la jueza, ella se molestó mucho porque no quería que el nene saliera del hogar pero le explicamos que necesitaba otro tipo de atención que nosotros no podíamos darle. Guillermo quedó con la jueza y a la tarde la magistrada mandó a buscar al hogar a su hermana, Alejandra. Ni ella ni nosotros queríamos que la llevaran. Alejandra es una niña tranquila, excelente alumna… hace dos años sale elegida la mejor alumna de su clase. Como ella se negó a entrar al vehículo, me citaron para que la llevara al día siguiente, a las 8, al juzgado. Ni bien llegamos la llevaron a una oficina y me dijeron que espere. Estuve cinco horas esperando y nadie me atendía. En un momento, Alejandra salió corriendo y me dijo que no quería dejar el hogar… pero se la llevaron otra vez a la oficina y no la vimos más. Ni la jueza, ni la defensora ni la gente de Minoridad e Infancia nos quiere decir dónde están los hermanos”. En tanto, la madre aseguró que quiere saber donde están sus hijos y recuperarlos “ahora tengo una casa en el barrio Manantial, estoy viviendo con Antonio, el padre de mi hija más chica, Aracely”.





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