OBERÁ. Desde el pasado domingo 18 de agosto, 43 familias ocupan la plaza de Villa Stemberg, espacio verde ubicado entre las calles 2 de Mayo y Alemania, que era utilizado como lugar de recreación de niños y jóvenes que en la cancha o en el parque infantil pasaban sus ratos libres. Actualmente viven allí unos 80 niños y 55 mayores y la Comuna local decidió ofrecerles otros terrenos para que edifiquen sus viviendas y abandonen el lugar, donde se proyecta construir un playón deportivo y colocar más juegos para los chicos del vecindario. Estas familias usurparon el lugar con el argumento de que no pueden afrontar el costo de un alquiler. Tras el primer encuentro con funcionarios municipales, donde les fue planteada la posibilidad de obtener su propio terreno, pero en otro lado, esperan una próxima reunión para definir la situación. Hubo un acercamiento en los últimos días y ahora esperan que el intendente regrese de España para seguir adelante con lo planteado en un principio.Eriberto Batista, uno de los vecinos, es empleado municipal y fue el primero en llegar con su familia al espacio verde, en charla con este medio confirmó que “estuvimos reunidos con el intendente, Tito Rindfleisch; el secretario de Desarrollo Humano, Raúl Zabala; y el presidente del Concejo Deliberante, Daniel Behler, quedamos en que íbamos a firmar un contrato para que nos presten este lugar hasta tener una solución concreta, estamos esperando firmar el convenio. El municipio compraría la manzana del frente donde se ubicaría a las familias y nosotros le pagaríamos en cómodas cuotas. Queremos un lugar donde tener nuestra casa, estamos acá en forma de protesta para acceder a un lugar y una vivienda digna, todos los vecinos están dispuestos a pagar el terreno que le toque. No hay construcciones de material y no estamos colgados de la luz, la luz que tenemos es a batería y el agua potable es de la canilla pública. La Municipalidad de lunes a viernes nos asiste con la comida del comedor, ese fue el compromiso de ellos para ayudar a las familias que viven aquí”, dijo. Estas más de cuarenta familias, con niños y mujeres embarazadas, construyeron precarias casas con costeros, carpas o lonas de plástico donde se instalaron. Hicieron un par de letrinas, que comparten entre todos.





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