POSADAS e ITUZAINGÓ (Especial). Un misionero de 29 años fue detenido en las últimas horas en Ituzaingó, sospechado de ser quien ultimó a puntazos a la abuela Irma Cuesta (64) para luego incendiar la habitación en la que fue hallada masacrada, el último lunes en la vecina localidad correntina.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN en base a sus fuentes, el muchacho es oriundo de Garupá, pero abandonó la provincia hace algunos años en busca de mejores horizontes. Se afincó entonces en Ituzaingó, a 100 kilómetros de Posadas, donde se ganaba la vida cortando el pasto y realizando trabajos de jardinería.Junto a él también fueron aprehendidos dos adolescentes de 11 y 14 años que, pese a sus edades, también habrían participado del brutal crimen. Si bien no fue confirmado, los dos serían sobrinos del detenido misionero.Los tres permanecen tras las rejas en condición de “detenidos imputados”, a disposición del magistrado Néstor Oscar Anocíbar, al frente del Juzgado de Instrucción y Correccional de Ituzaingó, y podrían ser indagados el próximo lunes.Procedimiento y detenciónUn operativo múltiple que contó con el trabajo de efectivos de la Dirección de Investigación Criminal, de la Dirección de Investigación de Delitos Complejos y de la Unidad Regional VI de la Policía de Corrientes fue el que arrojó la captura de los tres sospechosos.Mediante evidencia recolectada en el lugar de los hechos, los policías llegaron hasta una vivienda emplazada en inmediaciones de la Terminal de Ómnibus de Ituzaingó, donde vive el joven de 29 años.Fue entre la noche del jueves y la madrugada de ayer, y los efectivos secuestraron en el lugar al menos tres armas blancas que serán sometidas a análisis para establecer si alguna de ellas fue la utilizada en el crimen de Cuesta.Además, en el operativo también se secuestraron algunas prendas de vestir que podrían tener rastros biológicos. El juez Anocíbar ordenó que todo sea sometido a las correspondientes pericias.La hipótesis de un roboAunque por el momento no se descarta nada, la principal hipótesis indica que el misionero y los menores ingresaron a la casa de la abuela con fines de robo. Según esa teoría, en ese momento Cuenca despertó y reconoció a los ladrones: el joven sería quien desde hace un buen tiempo le cortaba el césped y arreglaba su jardín.Así las cosas, siempre en el terreno de las hipótesis, el trío habría ultimado a la mujer mayor de varios puntazos y luego prendió fuego su habitación con el claro objetivo de ocultar el homicidio y hacer pasar todo como un incendio fatal.Eso pareció ocurrir alrededor de las 4 del último lunes, cuando las autoridades lograron extinguir el fuego y hallaron el cuerpo sin vida de Cuesta en su vivienda de Bernardino Valle y San Martín. Sin embargo, la autopsia reveló que Cuenca sufrió al menos dos puntazos -uno en el abdomen, otro en la espalda- que terminaron costándole la vida.El crimen conmovió a Ituzaingó y a sus casi 20 mil habitantes, poco habituados a este tipo de hechos. Y más allá de la proximidad geográfica, retumba ahora también en nuestra provincia, de donde es oriundo el principal sospechoso.





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