POSADAS. Un conocido remisero que operaba en la zona de la terminal de ómnibus de Posadas fue condenado a seis años de prisión, luego de aceptar un juicio abreviado en el que confesó haber secuestrado a un menor de trece años al que violó y mantuvo cautivo durante más de medio día.Las fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN aseguraron que en las últimas semanas Mario Oscar Monges (42) finalmente confesó los hechos que se le imputaban, por lo que entre su defensa, a cargo del letrado Miguel Ángel Varela, y la fiscalía del Tribunal Penal 2 de Posadas, representada por el doctor Rolando Oliva, se llegó a un acuerdo por el que el condenado vivirá tras las rejas durante los próximos seis años. El juicio abreviado fue homologado por el TP 2 capitalino.Monges, más conocido como “Cerebro” en la noche posadeña, permanece detenido en la Unidad Penal VI del Servicio Penitenciario Provincial, el Instituto de Encausados y Procesados de Miguel Lanús. No obstante, en las próximas horas sería trasladado a la UP-I de Loreto, de mediana seguridad.En principio, se trataría de la primera condena que recae sobre Monges, quien ya había sido detenido pero finalmente liberado años atrás bajo sospechas de abusar de un niño de diez años. La Policía también lo había investigado por hechos de abuso simple y estafas.Antes de ser detenido por el hecho por el que finalmente fue condenado, “Cerebro” aseguraba haberse convertido a la fe. Incluso, en la terminal posadeña cuentan que decía ser pastor y que, Biblia en mano, trataba de ganar adeptos a su feligresía.Una pesadillaEn base a la investigación judicial llevada adelante por el magistrado Ricardo Balor -al frente del Juzgado de Instrucción 6 de Posadas- fue que pudo determinarse cómo sucedieron los hechos aquel lunes 5 de septiembre de 2011.En base al expediente, todo comenzó alrededor de las 11, en momentos en que la víctima caminaba hacia su escuela por una de las calles del barrio A-4 “Nueva Esperanza, al sur de Posadas.El menor de edad, de trece años, debía concurrir a la clase de Educación Física, pero algunas cuadras antes de arribar al establecimiento educativo fue interceptado por un automóvil gris oscuro que era conducido por “Cerebro” Monges.En principio, el adolescente no prestó atención. Sin embargo, metros más adelante el conductor lo tomó del pullover y por la fuerza lo obligó a sentarse en el asiento de atrás.“Quedate quieto, no va a pasar nada; si vos gritás, vamos a andar mal”, amenazó el imputado según la declaración de la pequeña víctima obtenida a través de Cámara Gesell.El adolescente relató que el vehículo transitó por avenida Cocomarola hasta Quaranta y de allí hasta San Martín. Luego de varias cuadras, ingresaron a una calle de tierra y el hombre lo obligó a bajarse y a subir junto a él a una motocicleta que estaba encadenada a un árbol del lugar.En ese rodado fue que Monges llevó al menor de edad hasta su casa, emplazada sobre avenida San Martín al 3500, a metros de la intersección con calle Luchessi. Lo hizo entrar y le dijo que en el interior había preparado comida para él.Siempre bajo amenazas, el muchachito aparentemente almorzó. Mientras tanto, le contó a la Justicia que su secuestrador tapó las ventanas de la casa con cartón y puso a todo volumen el equipo de música, con claras intenciones de que nadie supiera lo que sucedería allí.Según el relato del menor, ya entrada la noche “Cerebro” volvió a hablarle. “Andá a dormir”, le dijo, tras lo cual se retiró al baño. Cuando regresó, estaba completamente desnudo. Se acostó junto a él, comenzó a besarlo, le quitó los pantalones y lo accedió carnalmente bajo amenazas de apuñalarlo si se resistía o gritaba.Tras la pesadilla, Monges le entregó 20 pesos con 75 centavos. “Esto queda entre vos y yo, tomá esta plata para el colectivo y andate”, le habría dicho, tras lo cual finalmente lo liberó, alrededor de las 23.45.Preso de sus propias lágrimas, el muchachito salió de la casa del horror y corrió hasta un vecino de la zona, quien llamó de inmediato a la Policía. Los uniformados no tardaron en llegar y rodearon la manzana por orden de Balor.Segundos después, Monges salía esposado de la vivienda ante la indignación de los vecinos, quienes intentaron lincharlo y posteriormente trataron de prender fuego la casa (ver “Se salvó de que lo…”).El adolescente fue derivado al Hospital de Pediatría de Posadas, desde donde las autoridades lograron contactarse con sus progenitores, que lo buscaban desde la mañana. Fue el final de una horrorosa pesadilla.





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