PUERTO IGUAZÚ. Marlene Scapini decide apoyarse en la fe para explicar lo inexplicable. “Dios nos regaló esos quince años de ‘Bauti’ y luego quiso que se vaya. Mi hijo cumplió su misión, tenía que irse. Y nos dejó este legado, esta lucha”, le dice la mujer a PRIMERA EDICIÓN desde el otro lado del teléfono, en la ciudad de las Cataratas.Fue ayer por la mañana, minutos después de que junto a su esposo, sus dos hijas, otros familiares y varios amigos pintaran la estrella de Bautista, el adolescente que murió trágicamente el lunes 8 de octubre del año pasado luego de una colisión entre dos motocicletas.Ante la fatalidad, Marlene decidió donar los órganos de su hijo y emprendió una lucha sin cuartel para evitar más muertes por el tránsito, como ya lo reflejó este diario en una entrevista exclusiva realizada en marzo pasado.En la mañana de ayer, esa pelea sumó un nuevo triunfo con la estrella que la mujer pintó junto a sus cercanos en Vera Peñaloza y Salto Dos Hermanas de Puerto Iguazú, donde Bautista Scapini comenzó a morir. La intervención forma parte de una campaña nacional de concientización vial.“Ojalá esto sirva para la reflexión de todos. Quiero que la estrella movilice a la gente, que sea un llamado para reflexionar, un recordatorio de que alguien murió ahí por la imprudencia de todos, por la negligencia de la que todos como sociedad somos culpables”, señaló sin ahorrar autocríticas y fiel a su estilo Scapini, quien después del hecho se sumó a la Escuela de Educación Vial de Puerto Iguazú y brinda charlas a los aspirantes a obtener la licencia de conducir.Marlene reconoce que su hijo viajaba sin casco. Desde siempre. Por eso habla de las responsabilidades de todos y, desde el dolor de madre que le tocó vivir, pone el grito en el cielo para que lo que le pasó a ella no se repita en otra familia.“Por nuestras propias imprudencias estamos perdiendo a nuestros chicos, a nuestros padres, a nuestros hermanos. Mucha gente no sabe lo que hemos pasado como familia. Y esa es nuestra lucha: que nadie vuelva a vivir todo esto”, resalta.Scapini celebra que próximamente se agregue a la currícula de las escuelas secundarias una materia dedicada a la Educación Vial. De todas maneras, asegura que la educación “debe pasar principalmente por casa, desde los padres”.En ese sentido y en relación con la enorme cantidad de menores y mayores que circulan sin cumplir con las reglamentaciones vigentes en Puerto Iguazú, Marlene sostiene que es urgente la creación de un Juzgado de Faltas en la ciudad. “Un padre que sabe que deberá responder con sus bienes si su hijo se lleva una multa a casa seguramente va a tomar otros ‘recaudos’ antes de dejarlo salir, por ejemplo, sin casco”, sintetizó Scapini.Finalmente, Marlene reconoce que todo pasa por una cuestión cultural y asegura que su lucha no será fácil: “Va a ser muy difícil cambiar esta manera de ser, eso que está instalado en la mayoría, que es hacer lo que uno quiera arriba de una moto o de un automóvil sin importarle el resto. Yo siempre pienso que si el chico que chocó a mi hijo hubiese sido ‘corregido’ antes, todo esto no hubiese pasado. Por eso creo que el cambio tiene que nacer en todos. Es difícil, pero posible”.




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