EL SOBERBIO. Los días pasan pero la conmoción continúa en este municipio, ubicado a orillas del río Uruguay, por las características escalofriantes del homicidio por encargo del colono Ángel Altísimo, al que ultimaron de tres balazos en el pecho.El ataque a puro plomo se produjo el sábado 22 de junio, alrededor de las 21, pero el agricultor falleció al día siguiente en el hospital Samic de Oberá.Tres proyectiles calibre .38 dieron en el tórax y un cuarto pasó de refilón a la altura del abdomen, detalló el examen forense.Con el devenir de las horas las sospechas recayeron sobre la mujer de la víctima, de 39 años. Las pruebas balísticas la colocaron en una situación más que comprometida y ya no hubo dudas cuando se presentó ante la Justicia y confesó su implicancia.Ahora se supo que fue imputada del delito de “homicidio calificado por el vínculo en grado de instigadora”. En la óptica de los investigadores ella planificó el crimen y contrató los servicios de los tres convictos, que gozaban de salidas transitorias en la UP II, para que terminaran con la vida del colono de 44 años.El rompecabezas se completa con los 14.000 pesos que tres meses antes desaparecieron de la casa de Altísimo, ubicada en el paraje Campín Largo, de El Soberbio. Todo indica que la mujer utilizó ese dinero, que sólo ella y su pareja sabían de su existencia, para pagar los servicios de los supuestos autores materiales del hecho.La Justicia sigue recabando pruebas para imputar a los presidiarios del delito de homicidio. “Perdidamente enamorada”La mujer de Ángel Altísimo confesó en sede judicial su vinculación con el homicidio del colono de 44 años.Habría reconocido que se contactó con tres convictos que gozaban de salidas transitorias en la prisión de Oberá y que estaba “perdidamente enamorada” de uno de ellos.Como reza un viejo adagio popular, “hay amores que matan”.En este sentido, no sería descabellado pensar que ese hombre, de apellido Molinari, habría sido quien gatilló del revólver calibre .38 que acabó con la vida del agricultor.La investigación está a cargo del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente, que intenta establecer los contactos telefónicos entre la mujer y los supuestos autores materiales del hecho.La Policía tiene en su poder el arma de fuego utilizado para terminar con la vida de Altísimo.





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