POSADAS. Las obras de alcantarillado y colocación de caños de impulsión de líquidos cloacales estaría contaminando una laguna en la que se abreva a gran parte del ganado de Nemesio Parma, según lo denunciaron los propios habitantes del paraje. La vertiente en cuestión se empezó a utilizar hace unos cinco meses, desde la ejecución de las obras en esa zona, donde el asfalto todavía no está concluido, pero que cuando ello suceda será el camino de acceso a Villa Cabello y otros barrios de la zona Oeste. En esta parte de los campos productivos de Parma y también zona de olerías, las dificultades por la distancia entre vecinos y la falta de un servicio de transporte que conecte a los pobladores con la salita de salud o las escuelas hace la vida de la gente cuesta arriba. Ni hablar del suplicio por la falta de agua potable. Para conseguirla, los pobladores, o peones de las chacras, tienen que recorrer grandes distancias a caballo. En cualquier caso, tampoco proviene de una red de agua potabilizada, sino de alguna perforación, que la gente teme, también puede estar contaminada. “Hace varios meses que estamos así. Cuando comenzaron los trabajos de la alcantarilla, nos dijeron que se iban a terminar pronto. Pero por lo que vemos esto tiene para mucho todavía”, señaló Ramón Villalba, peón de la chacra situada en cercanías del ojo de agua. Anteriormente, el agua se sacaba de una vertiente que quedó en zona de obra, con lo cual tuvieron que taparla. Abrieron la nueva laguna para no quedarse sin el vital líquido, pero la preocupación son las notorias evidencias de que se encuentra contaminada.“Lo empezamos a notar hace unos meses, cuando abrimos la tierra para formar el lago, el agua era distinta a como está ahora, de verla sabemos que no es confiable”, contó el hombre. Según Ramón, “un vecino de aquí se había quejado, pero en general la gente no quiere hacer reclamos, para que después no tomen represalias. Muchos dependen de la asistencia estatal, porque el trabajo anda bastante flojo y toda ayudita sirve para tirar, si le sacan eso la pasan mal”, expresó.De rebote un basuralA unos cincuenta metros de la laguna, supuestamente contaminada, otra postal que disgustó: un sembradío de chatarras y bolsas de residuos se entremezcla entre la leña que se quema en las cocinas. Al parecer, es obra de algunos recolectores de basura que usan esa parte del campo para desechar las ramas de las podas que se hacen en la ciudad Capital, pero como en los contenedores se arroja de todo, terminan diseminando los desperdicios en el lugar. La gente consultada a ese respecto se mostró contrariada porque la situación favorece la proliferación de insectos y otras alimañas.




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