Tal como se esperaba, los resultados de las elecciones primarias que se hicieron el pasado domingo se tiñeron de un fuerte tono de advertencia al gobierno que encabeza Cristina Kirchner, cuya expresión política, el Frente Para la Victoria, fue derrotada en los distritos más importantes, incluyendo la provincia de Buenos Aires, donde es un lugar común decir, fundado en el porcentaje de votantes, que se libra “la madre de todas las batallas”, y se define la tendencia a nivel país.El candidato del FPV, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, que irrumpió en la campaña siendo un ilustre desconocido para la mayoría del electorado, pero que contó con el apoyo full time de la presidenta y del gobernador Daniel Scioli, cosechó un 29, 65 % de los votos, por debajo del 32% que en 2009, en elecciones que le fueron adversas al kirchnerismo, obtuvo Néstor Kirchner.El ganador, el intendente de Tigre, Sergio Massa, del Frente Renovador, hizo una excelente elección, al imponerse por el 35,05% de los votos y, de esa manera, ponerse a un paso de alcanzar el objetivo de utilizar las legislativas de octubre próximo como rampa de lanzamiento hacia las presidenciales de 2015, en las que pretende liderar la oposición al kirchnerismo; de cuyo seno se eyectó él mismo en vísperas del cierre de la inscripción para las PASO. En tercer lugar en territorio bonaerense dio la sorpresa el Frente Progresista Cívico y Social de Margarita Stolbizer, con un 11,13% de sufragios, reflejando el momento reconstitutivo que pareciera estar viviendo el radicalismo en todo el país; luego de que en las últimas contiendas electorales alcanzara los porcentajes de adhesión más bajos de su historia. Desde el gobierno, subrayaron que el FPV salió victorioso igualmente, en la sumatoria de los resultados a nivel nacional, un triunfo-consuelo que, sin embargo, no viene al caso en elecciones legislativas, en las que se eligen representantes al Congreso y no se suman los votos nacionales, y que sólo cobra sentido como reflejo de una estructura nacional del kirchnerismo que contrasta con el fragmentarismo opositor. En muchos distritos, no obstante, el FPV sufrió significativos retrocesos, como ocurrió en San Juan, donde el FPV con un 37,21% de los votos mostró una baja en la estima del electorado hacia el gobernador Gioja, perdiendo a manos del opositor Compromiso Federal, que obtuvo un 42,54%, o en Chubut, distrito K en el que el ministro Yauhar, candidato del FPV, con 28,4% de sufragios, cayó frente al ex gobernador Mario Das Neves, del Partido Acción Chubutense que convenció al 46,68% del electorado. Pluralidad críticaMás allá de los números, surge con claridad de los resultados de las primarias que un sector claramente mayoritario del electorado decidió utilizar las PASO para marcar disidencias y tomar distancia del gobierno; y se puede advertir que temáticas como la inseguridad; que fue el leit motiv de la campaña de Massa; o la corrupción, que sirvió de eje al posicionamiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del dúo Lilita Carrió-Pino Solanas; influyeron en amplios sectores, a lo que se agrega la inflación, el agujero negro de la construcción económica K.Considerando que las PASO tienen carácter indicativo, o selectivo, y marcan tendencias, pero no definen una elección, salvo en los casos de candidatos que no alcancen el piso de votos exigido; los resultados del domingo pueden o no repetirse el 27 de octubre, cuando sí se definirá la competencia por las bancas que se renuevan en el Congreso nacional. A este respecto, el oficialismo no perdería, en el escenario que sugieren los resultados recientes, la mayoría parlamentaria, pero ya no estaría en condiciones de continuar, como lo viene haciendo, marcando fuertemente la agenda legislativa con iniciativas propias. Convocatoria despechadaCristina Kirchner estimó que el oficialismo retendrá a grandes rasgos su posición dominante en el Congreso al hablar por primera vez a posteriori de los comicios; relativizando el impacto de la floja performance electoral; pero luego dio muestras de una inconducente negativa a aceptar los hechos, desparramando críticas y comentarios, muchas veces desafortunados; como cuando dijo que su gobierno está dispuesto a dialogar “con los dueños de la pelota” y no “con los suplentes que figuran en las listas”. Algunas expresiones fuera de tono en sus diarias incursiones en Twiter sugirieron un fondo de despecho que se contradice con la estrategia oficial de minimizar lo ocurrido el domingo y apostar a recuperar la delantera con una fuerte batería de anuncios y hechos, en los dos meses y poco que restan para octubre. El diputado Carlos Kunkel, a su regreso de Paraguay, donde integró la comitiva oficial a la asunción del nuevo presidente, Horacio Cartes, anticipó que en la semana habrá anuncios importantes, uno de los cuales sería la elevación del piso del Impuesto a las Ganancias, un reclamo del sindicalismo al que adhieren amplios sectores; y que formó parte de la campaña de Sergio Massa.En este marco, Cristina invitó a un grupo de importantes dirigentes del sector empresario, entre ellos al titular de la UIA, al acto de inauguración de dos represas -una obra de 24.000 millones de pesos- en el Sur; el cual sería el primer escalón, tentativo, de la recomposición del diálogo con sectores económicos que se muestran críticos con algunas iniciativas del gobierno fuertemente resistidas, como el cepo cambiario y la inactividad frente a la inflación.El contexto electoral no pareciera ser el más adecuado para que fructifique el diálogo, y la adopción de medidas correctivas no es seguro que le dé el rédito esperado al gobierno; teniendo en cuenta que una gran parte del mal humor social que traslucieron estos comicios está motivado en el liderazgo excluyente que ejerce la presidenta. Al respecto, Héctor Méndez , titular de la UIA; dijo que vio “un poquito dura” a Cristina Kirchner durante su discurso en Tecnópolis. “Me preocupó porque en la vida se gana y se pierde. Hay que saber perder”, remarcó. Si el Gobierno nacional tendrá que hacer un gran esfuerzo para recuperar terreno en sólo dos meses más, sobre todo en los grandes conglomerados urbanos, donde sufrió el mayor éxodo de adhesiones, el Frente Renovador misionero no se encuentra en mejor posición.En Misiones, el oficialismo, que había recibido una sorpresa en las provinciales del 30 de junio, pudo recuperar alrededor de 30 mil votos, y una plaza importante como al de Eldorado; donde había ganado el radicalismo opositor y el domingo se impuso el clossista Alex Ziegler; pero profundizó, en cambio, la caída en Posadas.Seg&ua
cute;n los primeros resultados del escrutinio definitivo, el Frente renovador se impuso en Misiones por 214.127 votos, quedando en segundo lugar la Unión Cívica Radical con 148.435 votos , de los cuales 103.926 fueron para el precandidato Luis Pastori, y los otros 44.509 sufragios correspondieron a Ricardo Meilli. El tercer lugar quedó el Frente Unidos con 133.742 votos en total, de los cuales 66.017 fueron para Ramón Puerta, de Unión Pro, 39.077 para Adolfo Velázquez, del SET; y 28.648 para Jerónimo Lagier, de Trabajo y Progreso. El Frente para la Victoria arañó un 10% del electorado, con 54.184 votos, dando la victoria en la interna al intendente de Campo Viera, Juan Carlos Ríos. El gobernador Closs intentó salir jugando rápidamente, con el anuncio de un incremento del piso salarial de los docentes de Misiones y el adelantamiento del pago del Art. 9 Adicional Compensador; con la evidente intención de recuperar votos para octubre. Mucho más tendrá que hacer el gobierno renovador para recuperar la confianza perdida en sectores como los docentes y los empleados públicos; ambos claramente responsables de la suba del voto opositor en Posadas y otras localidades. El llamado de atención que reflejaron los comicios confirma que, tras una década de gobierno renovador, el balance de los agentes públicos y maestros es negativo en más de un sentido. Era sabido que con los sueldos básicos congelados, y la antigüedad confiscada en el sector público constituyen un abuso que, alguna vez, debía encontrar respuesta. Lo mismo ocurre con la política docente, donde los avances en infraestructura no disimulan los abusos de todo talante que se cometieron, cooptando a un sector de la dirigencia gremial en un principio; y profundizando un desembozado estilo clientelista en un área que naturalmente lo rechaza.




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