PUERTO IGUAZÚ. Nadie lo dijo oficialmente, pero por lo bajo se dice que el homicidio del remisero Pedro Bernal, ultimado el domingo pasado de 17 puñaladas, está esclarecido.Motivos hay y de sobra para aventurar esa afirmación. Sobre todo por el resultado de los allanamientos efectuados el viernes en los barrios Libertad y Villa Alta, de Puerto Iguazú.Allí se incautaron prendas de vestir de un hombre, de 39 años, con manchas de sangre y una zapatilla cuya pisada es similar a la que se encontró en el escenario del homicidio.Durante el allanamiento, personal especializado realizó la prueba de luminol y confirmó la existencia de sangre humana en ropas del sospechoso.Los investigadores indicaron que las vestimentas habían sido lavadas, quizás con el objetivo de hacer desaparecer pruebas genéticas. De ser así, los responsables desconocen que el luminol igualmente las detecta hasta un plazo de treinta años.De alguna manera, se confirma la teoría de que el remisero, de nacionalidad paraguaya, fue asesinado en medio de un intento de asalto.En esta línea de investigación, creen que los responsables conocían a la víctima y que el asesinato guarda estrecha relación con el mundo de las drogas y las adicciones.El dato novedoso es que entre los cuatro detenidos hay una mujer, de 28 años, quien pudo haber hecho las veces de entregadora. No obstante, por el momento se trata únicamente de una hipótesis de trabajo.Aparentemente, Bernal solía frecuentar a mujeres afectas al consumo de alucinógenos.Y todos formaban parte de un círculo vicioso de consumo en el que Bernal solía llevarlos a comprar en las bocas de expendio de estupefacientes.Los investigadores sostienen que los asesinos actuaron bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena, lo que en parte explicaría semejante ensañamiento con la víctima. Una fuente fidedigna aseguró que esa droga es traída de Brasil donde se la conoce como “pedra” pero aquí, sobre todo en Puerto Iguazú, fue rebautizada como “El paco brasileño”.En esa línea, no resulta descabellado pensar que los pasajeros hayan intentado asaltar a Bernal para conseguir unos pesos y así poder comprar otra dosis de la droga de la muerte. “Los crímenes, por lo general, son obras torpes”“Los crímenes, por lo general, son consecuencia de obras torpes. Sobre todo, cuando resultan de circunstancias impensadas, no premeditadas”, consignó ayer un detective al explicar que probablemente jamás hubieran esclarecido el hecho si los asesinos hubiesen quemado el coche con la víctima en su interior.El cuerpo de Pedro Bernal fue hallado en la madrugada del domingo pasado, al costado de un camino del barrio Obrero, de Puerto Iguazú.A pocas cuadras allí incendieron el coche con que se ganaba la vida.Como dice un viejo axioma policial, “el cuerpo habla” y en esta ocasión, puede resultar clave para la resolución del homicidio.Bernal, por ejemplo, presentaba 17 heridas de arma blanca. Un importante porcentaje de ellas se encontraron en su mano izquierda. Es decir, demuestra que intentó defenderse y que probablemente estaba en el coche cuando comenzó la agresión.En esta línea, se sospecha que con la mano derecha tenía a la persona que estaba en el asiento del acompañante y con la otra, intentaba protegerse de los puntazos que le asestaba el pasajero que estaba en el asiento trasero.Fuentes de la causa pusieron de relieve la intervención de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic), que se sumó a las tareas el miércoles pasado por pedido del juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi.




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