POSADAS. El 47% de los misioneros se sintió discriminado alguna vez, según reveló el estudio denominado “El mapa de la discriminación” realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (Ceop) en Argentina.Este porcentaje de consultados en la provincia que fue víctima de discriminación (47%) es mucho mayor que el promedio país, con 32,8.Los datos que ayer presentó el titular de la delegación Misiones del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Mariano Antón, en el marco de la jornada “La educación como herramienta de construcción social”, organizada por los ministerios de Educación y Derechos Humanos, el Inadi y el Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación tecnológica (Cedit). “Es decir, casi la mitad de la población provincial encuestada padeció discriminación. Estamos hablando de percepciones, porque para darse cuenta de que uno ha sido víctima de un acto discriminatorio primero tiene que saber qué es la discriminación. Nos hemos encontrado hasta con docentes que -como una docente que no fue contratada en una empresa privada por ser mujer- recién se dan cuenta que fueron discriminados al hablar de cuestiones particulares. Esto quiero decir que hay personas que son víctimas de discriminación pero que no lo perciben de ese modo”, señaló Antón.El factor económicoEn cuanto al tipo de discriminación que sufrió ese 47% de personas afectadas, ocupa el primer lugar (el 35,5%) la discriminación por el nivel socioeconómico, el 15,2% por la forma de pensar, el 14,8 por el aspecto físico, el 12,2% por obesidad y sobrepeso, 11,6% por el color de piel, 9,2% religión, 9,2% vestimenta, 7,8 por el lugar de origen, 6,6% por la nacionalidad, 6% por la edad, 5,1% por ser mujer, 4,7% por discapacidad, 3,4% por enfermedades, 1,7% por orientación sexual, 1,7 por el tipo de trabajo y el 1,1% por el nivel de estudios. Tras mencionar las motivos por los que más se discrimina, donde el nivel socioeconómico es la principal causa, Antón reflexionó ante los docentes presentes: “¿Puede ser que nosotros, como docentes, tratemos distinto a los alumnos dependiendo de su nivel socioeconómico? ¿Puede ser que se tenga un trato particular con algún alumno porque es ‘hijo de’?En algunos talleres que realizamos con los docentes surge que sí. Y este proceso que se da entre los adultos lo transferimos a los alumnos y también se da entre pares. Les cuento algo que ocurrió en una escuela posadeña que nos invitó porque un alumno establecía todas las semanas un ranking de quien tenía más y quien menos según la ropa que llevaban, el auto que los traía, entre otras cosas.Los docentes detectaron el malestar en algunos chicos por esta situación. Entonces se llamó a los padres del chico y estos explicaron que enseñan a su hijo que el tener es el resultado del esfuerzo y aquellos que no tienen es porque no se esfuerzan. Fue entonces que el colegio llamó al Inadi para que abordáramos la situación en el aula y lo hicimos con mucho éxito porque el chico dejó de hacer ese ranking. Abordamos con los chicos el daño que se puede generar a otro y la necesidad de ponerse en el lugar del otro, estamos convencidos de que esta práctica es la que puede desactivar los procesos discriminatorios”, indicó. Ámbitos donde más se discriminaLas víctimas de la discriminación revelaron que el 36,4% sufrió el acto discriminatorio en su ámbito laboral y el 16,3 en el educativo. Según indicó Antón, “estos números coinciden con las denuncias que recibimos en el Inadi, que muchas tienen que ver con el sistema educativo, no sólo de padres que buscan respuestas ante conflictos con otros padres, sino también tensiones entre el cuerpo docente, entre docentes y directivos. En los casos del ámbito educativo siempre tratamos de establecer procesos de mediación porque entendemos que es una comunidad que debe seguir conviviendo. Es decir, priorizamos la mediación sobre los dictámenes que ratifican o no los procesos discriminatorios”. Respuestas claves El estudio mostró también que el 73,5% de los misioneros que sufrió una discriminación lo hizo en silencio y sólo el 25,6% tomó alguna determinación al respecto. Otro dato para reflexionar. Ante la pregunta ¿Cómo caracteriza la reacción de las personas presentes?, el 58,9% de los encuestados señaló que los otros actuaron con indiferencia, un 19,6% hizo comentarios de reprobación hacia la víctima y el 6,4% apoyó al agresor. De realidades y construcciones Por Gisela Fernándezeditora de Sociedad En su afán de criticar a los medios de comunicación, algunos funcionarios protagonizan situaciones incómodas. Ayer fue el turno del ministro de Educación, Luis Jacobo, quien una vez más argumentó que los hechos de violencia en el ámbito educativo que salen publicados en los medios de comunicación son distorsiones ampliadas de la realidad.“Los medios de comunicación tienen una tendencia importante a la distorsión y la exageración de esas realidades objetivas. No estoy diciendo que estas situaciones no existan o que no tengamos que aprender a atender situaciones de chicos violentos, situaciones de discriminación o flagelos históricos de esta provincia como el embarazo adolescente… pero partamos de la realidad objetiva, no de realidades inventadas”, señaló en el acto de apertura de la Jornada “La educación como herramienta de construcción social”. Flotaba la opinión del ministro de que el incremento de la violencia es sólo una construcción de los medios. Los medios malos que muestran una realidad que no es y que nadie vive. Acto seguido, el titular de la delegación Misiones del Inadi, Mariano Antón, dio cuenta del último estudio sobre discriminación realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública que relevó que el 47% de las personas consultadas en Misiones dijo haber sido víctima de un acto de discriminación. Mientras que en Misiones el 47% o sea casi la mitad de la población consultada sufrió algún tipo de discriminación, el promedio país es bastante menor, con el 32,8. Señor Ministro, ¿la percepción que tienen los misioneros consultados sobre su propia realidad también está distorsionada? Especialistas e instituciones que estudian y trabajan par
a prevenir la violencia y enfrentarla cuando ya está instalada en cualquiera de sus formas y en cualquier ámbito coinciden en la necesidad de superar la indiferencia ante esta problemática, en no ocultarla. Minimizar no ayuda. Tampoco hacer de cuenta que sólo es un invento de los medios.





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