POSADAS. A poco más de un mes de asumir en la Subsecretaría de Prevención de Adicciones y Control de Drogas del Ministerio de Salud Pública provincial, la licenciada en psicología Mariela Aguirre habló con PRIMERA EDICIÓN sobre el área sensible que está a su cargo, que incluye nada menos que la provisión de medicamentos e insumos a todos los hospitales y Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS). Además, la prevención y asistencia de las adicciones. “Mi responsabilidad es hacer que todas las áreas a mi cargo funcionen bien y cumplan con sus objetivos”, destacó al tiempo que enumeró las direcciones que están nucleadas en la Subsecretaría, “la Dirección de Farmacia provee de medicamentos e insumos a todos los hospitales de la provincia y los CAPS de Salud Pública; y lo hacemos junto al programa Remediar, cuya coordinación está a nuestro cargo. También articulamos con el Programa Incluir Salud (ex Profe), cuya coordinación depende de la Subsecretaría de Salud y somos responsables de la provisión de los monoclonales, que son los medicamentos para tratamientos oncológicos”. En el marco de la Subsecretaría, además, está la Dirección de Bioquímica que, entre sus funciones, tiene que garantizar el equipamiento, fiscalización, monitoreo y provisión de los insumos de los laboratorios de los hospitales. Aguirre también es la responsable de la fiscalización de las farmacias, tanto públicas como privadas. Por eso, una de sus primeras decisiones fue organizar dispositivos de fiscalización y monitoreo por área para agilizar los controles de medicamentos. Desafíos y deudas Antes de ser nombrada en la Subsecretaría, Aguirre se desempeñó como directora de Prevención de Adicciones. Sin dudas, se mueve más cómoda en el área de adicciones. Confió a PRIMERA EDICIÓN que “me gustaría poder darle un lugar más protagónico al tema de las adicciones, tanto en la prevención como la rehabilitación. Creo que es necesario también hacer el seguimiento y contención del paciente rehabilitado. Ese paciente quiere trabajar e insertarse… y para ello sería bueno poder constituir una cooperativa, para que ellos puedan trabajar, generar sus propios ingresos y sentirse útiles.Una cooperativa en la que no sólo puedan sumarse pacientes rehabilitados de una u otra adicción, sino también otras personas que sufren o sufrieron un problema de salud. Este es uno de los desafíos personales que tengo”.Reconoció que existe una deuda pendiente en lo que se refiere a asistencia de las adicciones en la provincia. Y que es insuficiente la capacidad de internación del único centro de rehabilitación del adicto que depende del sector público. “El Monoclínico Manantial depende de la Subsecretaría. Tiene un área de admisión y tratamiento ambulatorio que atiende cualquier tipo de adicción”. Indicó que la admisión está integrada por un grupo de profesionales especializados en la temática (clínicos, psiquiátricas, psicólogos, trabajadores sociales) que evalúan un tratamiento. “En aquellos casos donde hay un compromiso orgánico importante o un cuadro de intoxicación se decide el ingreso a las salas de internación. Hay capacidad para catorce camas y sabemos que es insuficiente”, detalló.Señaló además que los pacientes viven allí en un espacio abierto, “nadie los obliga a quedarse. Con todos los pacientes de Manantial hay un convenio entre la institución y un referente de la familia, siempre se busca un referente familiar porque es muy difícil sostener un tratamiento si no se cuenta con algún familiar que pueda monitorear y hacerse cargo de los medicamentos del tratamiento”. Analizó que “los que trabajamos en la prevención tenemos que convencer a los jóvenes que ya consumen sustancias de que estas van a destruir sus vidas, sus familias y sus relaciones. No es nada fácil porque, para ese joven, esa sustancia es la que le está dando una respuesta inmediata a su padecer”.




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