OBERÁ. En esta localidad, la del inmigrante es la fiesta del pueblo. Al margen de los ribetes comerciales que ha adquirido en los últimos años, cada colectividad, cada familia, celebra esta fiesta a su manera y el arte aparece en distintas formas: en los vestidos, comidas, decorados y los carros y música del tradicional desfile. Y no solo se hace presente alrededor del Día del Inmigrante -el 4 de septiembre- sino que la ciudadanía convive con este legado a diario: en la lengua de sus ancestros, las recetas de cocina que se elaboran en casa, la música, etcétera.Lo paradójico es que muy poco de ese legado cultural se incorpora a la educación artística y a la enseñanza de los contenidos escolares de materias como matemática, historia, geografía, lengua, entre otras.Norma Edith Fernández Flores, maestra de grado, licenciada y profesora en Ciencias de la Educación desarrolla un proyecto de investigación en que propone la educación artística como medio para la integración intercultural.En ese marco, quien es adscripta a la cátedra Problemática Educativa de la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) -a cargo de la docente Nélida Wall- indagó en una escuela primaria de Oberá entrevistando a docentes de grado y registrando las actividades con los estudiantes. Contexto intercultural“Las escuelas están inmersas en un encuentro diario con múltiples culturas que se recrean en sus vestimentas, casas típicas, platos tradicionales, música y danzas; los comercios llevan nombres de ciudades o ciudadanos europeos que han sido los primeros pobladores o fundadores y todo eso los niños y adultos lo comparten casi sin darse cuenta porque se ha naturalizado”, destacó Fernández Flores en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.En su proyecto, presentado en las jornadas 40º aniversario de la UNaM realizado en mayo pasado, pone en cuestión que los profesores de plástica, muchos de ellos conocedores de las culturas inmigrantes, a la hora de desarrollar los contenidos, se ciñen a los estereotipos. Como ejemplo señaló las actividades plásticas para Pascuas, en las cuales se homogeiniza el modelo y todos los niños deben hacer el mismo huevito, pintarlo con la misma técnica, colocarlo en la misma canastita, sin dar lugar a que ellos investiguen y pongan en valor las tradiciones de Semana Santa en sus familias, como lo hacían sus abuelos.“La educación artística posibilita el desarrollo de las inteligencias múltiples, y su aplicación en las escuelas podría permitir el acceso a nuevos conocimientos pero también a una posibilidad de interacción intercultural que nos enriquezca a todos”, señaló la docente. Arte para aprender de la diversidadEn base a la investigación y a los relatos de los docentes entrevistados, destacó que “tienen una excelente actitud y están encaminados hacia propuestas interculturales, aunque todavía están lejos de las teorías más contemporáneas sobre educación intercultural. Por el momento aprovechan alguna de las dimensiones que podría tener la educación intercultural: el saber sobre las culturas, pero no el saber a través de las culturas o para las culturas”. En relación a la interculturalidad señaló que “la tolerancia y el respeto, son señalados como valores clave en toda tarea intercultural y en los que hace falta incidir”. Asimismo, Fernández sostiene que poco a poco la escuela podrá ir incorporando la educación artística como instrumento de integración intercultural, realzando los valores del respeto y tolerancia, la aceptación de diversidad, solidaridad, empatía, libertad cultural.Para poder concretarlo, destaca que la ciudad de Oberá cuenta con una Facultad de Arte y Diseño, formadora de docentes del área especial de Educación Artística; Artes Plásticas, Diseño Gráfico, Tecnología Cerámica, Profesorado en Educación Tecnológica, y Diseño Industrial. De allí que considera lícito decir que “debemos seguir trabajando por encontrar la estrategia adecuada que nos posibilite entender que la educación artística es el instrumento de integración intercultural por excelencia”.




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