La explosión que destruyó un edificio causando catorce muertes en la ciudad de Rosario, el pasado martes, le puso silenciador al último tramo de la campaña para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se celebrarán hoy en todo el país, un chequeo anticipatorio de las elecciones legislativas en las que se renovará la mitad de la Cámara de Diputados de la Nación, el 27 de octubre próximo.La tragedia, prácticamente anunciada en los días previos, y originada en una falla inadmisible en un servicio como el de provisión de gas domiciliario -cuya posibilidad deviene fundamentalmente de la eliminación del factor riesgo- deja la impresión de que, más allá de las reingenierías políticas que se intentaron en esta Argentina que deja atrás su primer trienio de democracia recuperada, el dilema a resolver es de raíz cultural.La principal herramienta de cambio prevista por el sistema democrático, vigente durante tres décadas ininterrumpidas por primera vez en la historia nacional, empero, se encuentra en la participación política del ciudadano a través del sufragio universal, obligatorio y secreto; mediante el cual puede marcar rumbos y premiar o castigar proyectos, conductas, y medidas de gobierno.Se ha dicho que en rigor lo que existe hoy en la realidad empírica de la mayoría de las naciones no es más que contradictorias “democraduras”, regímenes que actúan “en nombre del” ciudadano común, pero que limitan su protagonismo a esporádicas, y muchas veces frustrantes, excursiones al cuarto oscuro. Si esto no deja de ser cierto, tampoco lo es que la democracia participativa que rige actualmente en el país no es un régimen dado de una vez y para siempre, sino una construcción que se va haciendo en el día a día; muchas veces en base al costoso esquema de ensayo y error. La compleja estructuración de las PASO, que se estrenaron en el país en 2011, tras ser aprobada la reforma política que impulsó la mayoría kirchnerista en el Congreso, es un fruto híbrido de esta realidad, en la que -asimismo- impacta una crisis -con clímax en 2001- de la relación de la política y el ciudadano. Cabe a éste último, por ende, dar su pleno sentido al nuevo esquema electoral que se aplica por segunda vez en el país. No sin contradicciones, se espera que en las primarias dejen en claro un mapeo preliminar de lo que ocurriría en una primera posta el 27 de octubre próximo, y en segundo término -pero no menos importante en un país presidencialista- en las presidenciales de 2015. Para los sectores minoritarios, las PASO tienen un carácter más determinante, ya que deben obtener un número de votos mayor al 1,5% del electorado, para llegar a las “verdaderas” de octubre. En transición En este sentido, se puede hablar de un camino en construcción, en el que es fundamental el discernimiento del elector para manejarse con criterio frente a una densa matriz de fuerzas políticas, a cuya fragmentación no es ajena la ruptura histórica de la tradicional impronta bipartidista de la política argentina.Dado el trasfondo político, y más allá de las complicaciones formales, que van desde el hecho básico de votar dos veces en sólo dos meses, hasta las incorporaciones, en carácter de votantes voluntarios, de jóvenes de entre 16 y 18 años, el elector tiene ante sí la oportunidad de un redoblado poder de fuego -o participación- “afinando” el voto entre una y otra cita electoral. No se trata en esta oportunidad, de elecciones presidenciales, por lo que no está tampoco en juego, directamente, un viraje de fondo en el manejo del timón del Estado, y el impacto en la relación de fuerzas entre oficialismo y oposición en Diputados será menor, en esta oportunidad, que en el antecedente inmediatamente anterior, los comicios de 2009, donde la cantidad de bancas que puso en juego el oficialismo favorecía un cambio de signo en el poder parlamentario.Bancas más y bancas menosDe un total de 127 bancas que pone en juego la Cámara baja del Congreso en las legislativas de este año; el mayoritario FpV es el bloque que menos soldados arriesga; ya que de los 116 legisladores de esa bancada, sólo 38 se renuevan, mientras entre sus aliados se arriesgan 17 cargos. En el arco opositor, el radicalismo arriesga 25 de sus 40 diputados; el Frente Peronista 14 de 21; el PRO 8 de 11 diputados; mientras que la Coalición Cívica y Proyecto Sur, renovarán la totalidad de sus bancas. Misiones renueva tres bancas en la Cámara de Diputados de la Nación, dos en manos hoy del oficialismo y una de la oposición, en los tres casos con candidatos que aspiran a la reelección. En el Frente Renovador, pretenden retener el puesto los diputados nacionales Silvia Risko y Alex Ziegler, y se agrega al menú el hoy director de Radio Provincia, Isaac Sevi. En tanto, Ramón Puerta, de Unión PRO, que accedió por la minoría por 600 votos de diferencia en 2009; para renovar banca deberá pasar las internas del Frente Unidos, compitiendo con el debutante Jerónimo Lagier, de Trabajo y Progreso, y el sindicalista Adolfo Velázquez, del SET, quien pretende pasar de la Legislatura provincial al ámbito nacional. Los participantes de las internas -como los nombrados- se presentan en calidad de precandidatos, cabe destacar, ya que el que gane debe revalidar título el 27 en la elección final. No todos al mismo pasoUn aspecto que todavía genera cierta desconfianza se refiere a la participación de frentes electorales que, como el oficialista en Misiones, presentan lista única en las PASO, aparentemente contrariando el espíritu y la forma de éstas, al no poner en juego una interna partidaria, el condimento presuntamente más sabroso del nuevo sistema electoral. En la provincia, por otra parte, el desdoblamiento respecto a los comicios nacionales, que adoptó como estrategia el gobierno renovador, agrega al sistema más materia de especulaciones políticas basadas tanto en la cantidad de votantes, como en los resultados. Los resultados de los comicios del 30 de junio pasado generaron un debate que no se cerró todavía, y que mantiene en la mira a funcionarios de todas las líneas del gobierno de Maurice Closs; a raíz de la autocrítica que tuvo que salir a hacer el propio gobernador, para explicar el más bajo porcentaje de adhesión obtenido en elecciones por el gobernante Frente Renovador. Los discursos contra dirigentes “cómodos” y “aburguesados” se sucedieron desde entonces en la renovación, sin que quede en claro hasta dónde va la autocr&i
acute;tica. Al respecto, una fuente bien informada señalaba que muchos funcionarios que lejos de seguir las directivas de “acercarse a la gente”, ya tienen preparadas las valijas para salir de vacaciones al cierre de las PASO, se encontrarían con el sillón ocupado a su regreso. Los resultados de junio dejaron también un parcelamiento de expectativas entre las fuerzas de la oposición misionera, en las que en estos comicios la UCR, que se ubicó como primera minoría en las provinciales y llevó a cabo una tensionada interna previamente, concurre con dos candidatos, Luis Pastori y Ricardo Meilli. El FpV misionero también va a internas, con el intendente de Campo Viera Juan Carlos Ríos y Carolina López Forastier, por un lado, y la dupla Daniel Di Stéfano y Adriana Giménez, del sublema “Fuerza de la juventud”, por el otro. La oferta electoral, como se puede ver, plantea interrogantes y desafíos no aptos para el elector apático o distraído.




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