Posadas. La avenida Chacabuco, entre Monseñor de Andrea y Jauretche, los miércoles y domingos se transforma en una gran feria al aire libre, donde la mayoría de quienes se instalan ofrecen ropas y zapatos usados. Los árboles y las pequeñas plantas del bulevar se transforman en perfectos percheros, donde las prendas flamean exhibiendo el pequeño costo que atrae a los clientes. La venta de ropa y todo lo que se pueda en los alrededores de las ferias es un fenómeno que no para de crecer, tanto en la delegación de Santa Rita, como en todos los sectores donde los feriantes se concentran determinados días de la semana. “Es una alternativa laboral, nosotros lo que hacemos es acompañar y mantener limpio el bulevar”, manifestó la delegada de Santa Rita, Mirta Adorno, quien contó que la venta de ropa, además de plantas y otras cosas fue creciendo en los alrededores de la feria y ahora hasta se “reordenaron”, ya que los de ropa quedaron por Chacabuco y los que ofrecen otros productos, artesanías, planteras, están por De Andrea. La mayoría de la ropa se presenta sobre mantas en el bulevar, remeras mangas largas, abrigos, algunas camperas por precios que varían desde los $5, hasta los $30 o $50, según el estado en el que se encuentra. Los días de frío la gente salió a buscar calzados, tanto para grandes, como para chicos. Algunos pares bien lustrados de zapatos para niños se ofrecen a $15 y quienes ofrecen coinciden en que “es lo que más sale”. Carlos González, ubicado casi en la intersección de la Chacabuco con De Andrea, comentó que hace unos ocho años su señora vende en la zona. A diferencia de los demás feriantes, en una mesa ofrece bijouterie, esmaltes para uñas, juguetes, entre otras cosas. Más adelante todo es ropa, la mayoría usada, algunas nuevas, pero a bajo precio. “El que quiere vender caro pierde”, señaló una de las antiguas vendedoras, quien agregó que los mejores días son los domingos, porque hay más gente en la misma feria y se suman quienes concurren a la iglesia Santa Rita. “Nuestros clientes son de distintos barrios, a nosotros nos compran los que vienen a la feria y cuando salen aprovechan”, comentó Celeste Maciel. La mujer agregó que en los últimos tiempos es necesario madrugar cada vez más para tener un lugar sobre la avenida donde ubicar las prendas. “Hay veces que tenemos que venir a las 3”, contó y agregó que la feria ya llega a la avenida Jauretche. Por su lado, la delegada municipal comentó que “se trata de una alternativa laboral ante la necesidad que tiene la gente, nosotros lo que hacemos es mantener limpio el bulevar de la avenida, ahora la gente también se está instalando por la Monseñor de Andrea y se va ampliando la oferta con distintos productos”. Una alternativa para venderLa venta de ropa, o lo que sea usado, es una alternativa que crece en los alrededores de las ferias francas que existen en la ciudad. En Villa Cabello, por ejemplo, la plazoleta ubicada al lado del tinglado de los feriantes ya no da abasto.Tanto vendedores, como clientes, coinciden en que se trata de una salida interesante. Por un lado quienes carecen de un ingreso encuentran la forma de ganar algunos pesos ofreciendo cosas usadas, mientras que los clientes aseguran que buscan, por ejemplo, mucha ropa usada para trabajar. “Sobre todo los jeans los hombres buscan para trabajar en construcción, porque en el centro por menos de 100 o 120 pesos no se consigue, acá por 40 o 30 encontrás”, comentaron. Los vendedores consiguen la ropa por donaciones o compran por fardo desde Buenos Aires. “La plata no alcanza y todo sirve para sumar”, agregó Celeste una de las vendedoras.





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