POSADAS. Con la excusa de brindar una charla para tratar la temática “seguridad en el automóvil”, el jueves, a las 20, estará en Posadas el experimentado piloto de pruebas Rubén Daray. La ocasión será oportuna para retomar el debate sobre cómo reorganizar el tránsito en la ciudad capital; tras una “semana negra”, dada por la cantidad de accidentes fatales y otros siniestros graves en el tránsito, que volvió a poner sobre el tapete la cuestión del caos vial que -en Posadas- con la ejecución de distintas obras viales se multiplica.Para tener un panorama sobre cuáles son los puntos principales que deberían atacarse para lograr el ansiado reordenamiento, PRIMERA EDICIÓN hablo Luis di Falco, especialista en seguridad vial, organizador de la conferencia de Daray y férreo defensor del respeto de las normas para la circulación en las calles.Organizar con criterioEn ese sentido, Di Falco puntualizó algunos aspectos que, si no se cambian, tanto desde el Estado como en la cabeza de la gente, “vamos a seguir teniendo las mismas estadísticas negras de cada año, o peor”. Desde su óptica, el abogado Di Falco marcó algunas cuestiones en las que urge una intervención para no lamentar más tragedias. “Desde la Garita hasta el Acceso Sur se llega por un camino alternativo. En estos días de lluvia el lugar es un verdadero lodazal y multiplica las complicaciones del tránsito. Por si eso fuera poco, en los tramos que empalman el acceso a Garupá, a Posadas y a Iguazú no hay una iluminación debida y de noche el lugar es una bomba de tiempo porque la gente se pierde y no sabe para donde ir”, señaló en primer término. “Otra cosa que habíamos dicho hace mucho que iba a pasar, y está pasando: los accidentes por cartelería contradictoria: desde la aduana del puente internacional hasta Tierra de Fuego la cartelería va indicando diferentes máximas permitidas y eso está mal. Empieza con una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora (más allá de que los conductores van a 60, 80 o más). Después de Tierra del Fuego la cartelería se vuelve más inverosímil todavía: salís de una zona de 30 por hora, terminas de doblar y la máxima marca 100. Haces unos de cincuenta metros en esa velocidad y aparece otro cartel que te reduce a 40. La gente “acelera, frena, acelera, frena”. De noche no hay luces y ya no se sabe la cantidad de perros muertos hallados en la avenida, pero el peligro de que haya un despiste es inminente y se empiece a matar gente”, sentenció.En un análisis de cómo se soluciona la problemática vial en la zona cercana a la Biofábrica, sobre la ruta 12, donde la semana pasada chocaron dos colectivos, Di Falco volvió a insistir en la necesidad de una rotonda.“Está comprobado en el mundo que sirven más que los semáforos, porque la gente sabe que se le termina el camino, tiene que bajar la velocidad”. Sobre el accidente de colectivos, el especialista evaluó que “se encontraron dos vehículos de gran porte y se pegaron. Las pericias determinarán si fue culpa de los semáforos que estaban funcionando mal o quien cometió la falta en la que perdió la vida una persona”, señaló. Asimismo, analizó la cultura del incumplimiento, sobre lo que lamentó que “la gente siga sin usar las motocicletas como corresponde. Es casi una cuestión cultural, sino se respetan las normas vamos a seguir mal”.




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