POSADAS. Bajo la consigna “Si no haces nada, sos parte”, el Consejo Publicitario Argentino lanzó una campaña nacional contra el bullying, término inglés con el que se conoce al acoso escolar entre pares. La campaña interpela a los adultos. Es que son pocos los padres que saben que sus propios hijos son víctimas o victimarios de acoso entre pares. Esto es así porque muchas veces el que lo sufre lo oculta. Estudios revelan que sólo entre el 25 y el 50% de los chicos que sufren hostigamiento pueden hablar con un adulto sobre ello. Los varones y adolescentes son menos propensos a hablar que las mujeres y los más pequeños. No hablan porque temen a las represalias del que hostiga, no están seguros del manejo que hará el adulto o no tienen esperanzas de que las cosas cambien. Muchas veces callan para no hacer sufrir a sus padres o por vergüenza.Esta campaña nacional -en la que participan ONG, empresas y medios, entre ellos PRIMERA EDICIÓN- interpela también a los docentes. Es que muchos creen que “el bullying no ocurre en mi escuela”. Pero si bien es más común en algunas escuelas que en otras, puede ocurrir en cualquiera de ellas. La mejor manera de saber si ocurre es administrar un cuestionario anónimo que indague acerca de si ocurre, cuándo ocurre y con qué frecuencia.¿Qué es el bullying?Es un comportamiento agresivo e intencional, que supone un desbalance de poder y que se repite a lo largo del tiempo. El bullying puede darse a través de diferentes formas de hostigamiento: físico, verbal, psicológico, virtual, etc. También incluye modalidades tales como las amenazas, el pedido de dinero, el acoso sexual entre pares (a través de insultos o agresiones físicas) y la generación de rumores. No hace falta que haya agresión física para hablar de bullying. De hecho, La forma más común es el bullying verbal. También es muy común el hostigamiento a partir del aislamiento social.El bullying es una forma de violencia, ocurre tanto en mujeres como en varones y supone disfrute por parte del agresor y sufrimiento del agredido. No es un conflicto o una pelea donde se enfrentan dos chicos, el acoso se caracteriza por la asimetría de poder y por su continuidad a lo largo del tiempo. Derribando mitos Lejos de lo que muchos suponen, los niños hostigadores no son socialmente aislados. Por el contrario, reportan facilidad para hacer amigos, incluso más que los chicos que no hostigan. Las investigaciones sugieren que su comportamiento no se debe tampoco a que tienen problemas de autoestima . Por el contrario, podrían tener rasgos marcados de narcisismo. Existe cierto consenso acerca de que el acosador presenta generalmente dificultades asociadas al desarrollo de la empatía y las habilidades sociales así como también, posiblemente, experiencia de actos de violencia en el marco de su hogar. Por lo general el agresor tiene bajo respeto y adherencia por las normas y reglas que hacen de una persona miembro de una comunidad. No necesariamente tiene que estar afectado por una patología mental grave, pero sí guarda rasgos psicopatológicos. Generalmente están acompañados por un pequeño grupo que apoya la conducta de hostigamiento. Muchas veces, los testigos de este tipo de agresiones tienen miedo de recibir el mismo trato y acompañan las acciones de los agresores para evitar ser marginados.Los especialistas también señalan algunas características de quien puede ser fácilmente acosado. Una de las características comúnmente destacadas en las víctimas de esta forma de violencia es la pasividad. Suelen ser vistos como pasivos o sumisos por sus pares y considerados como incapaces de defenderse frente a la agresión.Existen rasgos comunes como: baja autoestima, personalidad insegura, emocionalmente apegados a la familia (por la falta de autonomía o emocionalmente dependientes), dificultad para defenderse a sí mismos. A esto puede agregarse las características físicas que tanto en un actor como en otro refuerzan o excusan ocupar esos lugares. Formas de acoso Las formas más comunes que adquiere el acoso entre pares son el bloqueo social (no jugar, no hablarle, no invitarlo a cumples y fiestas… estas acciones son cometidas por el acosador pero luego tienen eco en el grupo de pertenencia); hostigamiento (acciones dirigidas a denigrar la dignidad de la persona, discriminación, desprecio, burlas o descalificaciones…); coacción y amenazas; violencia física; hostigamiento verbal; manipulación social (implica esparcir rumores entre el grupo de pares y afines de tal manera de que se dañe la reputación del agredido. Esto puede ocurrir en formato de chisme pero también es ampliamente difundido en medios virtuales, también conocido como cyber bullying). Este último, el bullying virtual, creció muchísimo desde el advenimiento de las redes sociales e internet. En general puede tomar la forma de acoso verbal a través de la red, publicaciones amenazantes o denigrantes en muros de redes sociales, expresiones falsas acerca de la conducta sexual de la víctima en redes sociales de alto tránsito, etc. Dentro de esta categoría pueden incluirse también mensajes de texto y mensajes directos en redes sociales que pretenden amenazar, insultar o atemorizar. La viralización de fotos dentro de las redes sociales con la intención de dañar la imagen social de un chico o chica también puede considerarse en el marco del bullying virtual. Impacto Ser víctimas del acoso escolar tiene un fuerte impacto en los niños tanto a nivel emocional, ocasionando, por ejemplo, problemas de autoestima, como así también patológico, llegando a producir importantes cuadros de stress que derivan en diversas enfermedades. Al respecto, según indicó la miembro del Equipo de Niñez y Adolescencia del Obispado de San Isidro, la organización que asesora en la campaña del Consejo Publicitario Argentino, María Alvarez Vicente, “el bullying incide sobre el estado emocional y físico de los chicos. Al afectado lo anula. Tanto, que no puede pedir ayuda. Entonces nosotros le proponemos a los adultos que tomen un rol activo en la prevención y abordaje a través de la escucha, la atención y la conversación”.




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