BUENOS AIRES (Medios digitales). Un taxista aseguró que la tarde en que Angeles Rawson (16) fue asesinada llevó a Jorge Mangeri hasta el predio del CEAMSE, en la localidad bonaerense de Colegiales, con dos bolsas grandes de consorcio que cargó en el baúl de su auto y que, al llegar al lugar, el contenido de una de esas bolsas se movió y el portero le dijo que se trataba de un perro atropellado. Fuentes judiciales informaron que el testigo estuvo declarando entre seis y siete horas el pasado lunes a la tarde frente a detectives de la División Homicidios y, luego, frente al juez de instrucción Javier Ríos y la fiscal María Paula Asaro, antes de la inspección ocular que fue realizada la noche de ese día en el edificio de Ravignani.“Hay partes del relato que parecen inverosímiles, pero no tuvo fisuras y vamos a chequear toda la historia”, dijo un investigador de la causa. El chofer contó que no se había presentado antes porque estaba atemorizado y no se lo permitía el dueño del taxi. El hombre, quien manejaba un taxi Volkswagen Polo, dijo que recordó lo que le había ocurrido al ver el martes 11 de junio, es decir, el día del hallazgo del cadáver de Angeles, las imágenes por televisión, y se lo contó a su familia. Fuentes judiciales dijeron que el hombre relató que el lunes 10 de junio, cerca de las 14.30, él circulaba por Ravignani al 2300 por mano izquierda y un hombre salió de entre los autos estacionados, le hizo señas para detenerse y le pidió un viaje. El hombre le dijo que tenía que cargar dos bolsas para llevar hasta el CEAMSE, en Colegiales, una más pesada que la otra. Si bien explicó que él no quería hacer el viaje, el pasajero le ofreció poner un plástico en el baúl para no ensuciarlo y, finalmente, accedió. Según este testimonio, como el taxista no podía hacer fuerza porque tiene un problema de cadera, Mangeri le tuvo que pedir ayuda a unos transeúntes que pasaban por el lugar para cargar las bolsas y, luego, le pidió que lo traslade hasta el CEAMSE, en Colegiales. El taxista contó que, al llegar al predio, detuvo la marcha, pero el pasajero lo hizo entrar a pesar de que el acceso está prohibido. “Mangeri lo garroteó”En ese momento, salió al cruce un empleado de seguridad, aunque el pasajero se bajó y comenzó a conversar con éste, tras lo cual le hicieron poner el auto de culata y abrió el baúl para descargar las bolsas. Según contó el taxista, el contenido de una de esas bolsas se movió y Mangeri le dijo que se trataba de un perro atropellado, tras lo cual le pidió a los empleados del CEAMSE algo para golpearlo. “Le trajeron una maza, de mango corto pero de martillo grande. Mangeri lo garroteó”, dijo el taxista a los investigadores. Luego, el encargado le entregó dinero a quienes lo ayudaron y le solicitó al taxista que lo llevara nuevamente hasta el edificio de Ravignani al 2.360, dijo el testigo, quien agregó que el baúl de su auto había quedado manchado con sangre, pero que lo había lavado. El auto Polo fue entregado ayer a los investigadores y peritos de la Policía Científica comenzaron a trabajar en busca de rastros. Fuentes judiciales dijeron que el testigo fue convocado nuevamente en las últimas horas por el juez Ríos y la fiscal María Paula Asaro para continuar con su testimonio. En tanto, la División Homicidios de la Policía Federal ya está revisando los videos de la causa para intentar detectar el paso de este taxi Polo por los lugares de los hechos, especialmente, la grabación del edificio de Ravignani 2.330 -ubicado a pocos metros del edificio donde vivían Angeles y Mangeri-, para ver si el auto aparece entre las 14 y las 15, como declaró el testigo. Imputada por falso testimonioLa mujer que había afirmado a través de un audio incorporado a la causa que el día del crimen de Ángeles escuchó en la planta baja del edificio una discusión entre la víctima, su madre y el padrastro y que luego un funcionario pasó a ofrecer dinero para callar a los vecinos, quedó imputada por falso testimonio. En su declaración y ante sucesivas contradicciones en las que incurrió, el magistrado interrumpió la testimonial y le notificó que quedaba imputada por falso testimonio. La pista aportada por esta mujer fue la que originó el inédito operativo que se desplegó la madrugada del jueves pasado, donde fueron traslados todos los vecinos de Ravignani 2360 para declarar en Tribunales. Esta testigo llegó a la causa a partir de la grabación de un diálogo telefónico que un periodista le hizo llegar al abogado querellante Pablo Lanusse. En ese diálogo, la mujer le contaba a una productora de televisión que ella tenía un departamento en el edificio y que el día del crimen, escuchó desde el segundo piso un discusión en la planta baja donde vivía Ángeles. La mujer afirmaba que la víctima del hecho discutía en el hall de la entrada del edificio con su madre y su padrastro.




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