PUERTO IGUAZÚ. Dueña de una personalidad de acero, la mujer se dirigió hacia la galería de la humilde vivienda, en el asentamiento de las 2000 hectáreas, donde su concubino dormía luego de mantener una acalorada discusión con ella. Allí, con el hombre ebrio e indefenso, lo atacó a machetazos y a puro plomo.La víctima, identificada como Hugo Levine, fue trasladada de urgencia al hospital Samic de Eldorado, donde murió días después en el sector de cuidados intensivos.El violento episodio se produjo el martes 18 de septiembre de 2012. Poco después la mujer era detenida y acusada del delito de homicidio agravado por la alevosía.Los indicios en su contra fueron acumulándose y el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi, terminó procesándola.La resolución judicial recayó sobre Leonilda Dos Santos, una mujer que, cuatro años antes del homicidio del Levine, fue investigada y detenida bajo sospechas de asestar más de diez puñaladas a su pareja de entonces.Obviamente, después de este episodio el hombre habría desaparecido de escena.Ahora, con el requerimiento de elevación a juicio efectuado por el fiscal de Instrucción Martín Brítez, la causa quedó en la antesala de un juicio oral y público.En caso de ser declarada culpable, podría afrontar una condena a prisión o reclusión perpetua.Para la Justicia, Dos Santos actuó a traición y en circunstancias que no representaban peligro o compromiso para su integridad física.Por eso fue procesada con el agravamiento de la alevosía, indicaron fuentes de la investigación. La mujer que lo intentó dos veces, con distintos hombresEn la mafia del Chicago de los años 30 quebrantar el codigo de la “omertá” era como firmar una sentencia a muerte.La persona que violaba el “código del silencio”, es decir, delataba un delito o a sus autores, lo pagaba con la vida.Ese era el precio de una traición para los zares de la muerte.Achicando las distancias, algo similar habría ocurrido en 2004, en la Zona Norte de la provincia, con la mujer que el año pasado habría ultimado a machetazos y balazos a su concubino.Aquel año, Leonilda Dos Santos fue investigada, detenida y acusada de propinar más de diez puñaladas a su pareja de entonces, en un violento episodio registrado en la localidad de Comandante Andresito.El hombre sobrevivió de milagro y de alguna manera, ella zafó de ir a prisión. Quizás el método que habría empleado durante la internación de este, en el hospital Samic de la ciudad de Eldorado, brindó sus frutos. Los investigadores recuerdan que en 2004, al contrario de lo que sucedió el año pasado, Dos Santos acompañó en la ambulancia a su pareja hacia el centro de salud.Al parecer, la intención no habría sido cuidarlo sino dejarle una temible advertencia: si formulaba cargos en su contra, lo pagaría con su vida.Había fallado una vez, dos, imposible.Con el tiempo, esta profecía se cumplió. Sucedió el año pasado y todo indica que Leonilda Dos Santos fue la responsable.La víctima, vale aclararlo una vez más, fue su segunda pareja.Una de las primeras aristas del caso, sucedido el martes 18 de septiembre de 2012, fue precisamente que la mujer no acompañó a su concubino desde Puerto Iguazú al Samic de Eldorado.Tras las primeras averiguaciones, el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi, la procesó por el delito de “homicidio agravado por la alevosía”.




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