POSADAS. A casi tres meses del asalto fallido al Instituto Superior de Formación Técnica y Profesional de la Policía (Isfotep), donde pretendieron robar diez fusiles FAL, la Justicia pudo determinar que el equipo de comunicaciones que manejaba el agente implicado en la causa era de su propiedad y que la mismísima Jefatura lo habría autorizado a utilizarlo, según pudo averiguar este diario.El dato no es menor, sobre todo si se considera que se trata de un efectivo de 21 años, de escasa trayectoria y responsabilidad dentro de la fuerza de seguridad.Se desconocen las razones o motivos que habría dado a sus superiores, pero lo cierto es que la noche del asalto fallido utilizó la radio para captar la frecuencia policial y estar alerta ante cualquier movida que pudiera sorprenderlo en pleno ilícito.Lo que desconocía el agente era que, en realidad, hacía cuatro días lo seguían en forma encubierta.El hombre al que había contactado en el Isfotep para concretar el robo de los diez fusiles FAL lo había delatado, alertando de sus planes a la cúpula policial.Por eso fue el mismísimo comisario general Omar Amarilla, subjefe de la Policía de Misiones, quien encabezó el operativo que terminó con los dos detenidos, en forma conjunta con el juez de Instrucción 7 de la Primera Circunscripción Judicial, José Alberto López.Para cuando el agente y su primo arribaron en coche al Isfotep e ingresaron al predio, policías y funcionarios judiciales los aguardaban listos para entrar en acción.Por eso dejaron que ingresaran al sector de armería, sacaran y acomodaran los fusiles dentro del Volkswagen Gol del uniformado para recién actuar. En in fraganti delito dieron la orden de “alto policía” y los sospechosos no tuvieron otra alternativa que entregarse.El agente sacó el arma y quizás hubiera disparado de no verse completamente rodeado y cercado por el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y una docena de policías.Un francotirador disparó incluso a los neumáticos y al motor del VW Gol cuando los criminales amagaron con subirse y escapar del brazo de la Justicia. El supuesto destino de las armas era BrasilMucho se habló del supuesto destino que tenían las armas que intentaron llevarse por la fuerza del Isfotep. PRIMERA EDICIÓN pudo averiguar que, en ese sentido, no hay nada comprobado, al menos con rango de certeza, pero sí que la principal hipótesis apunta a que iban hacia Brasil. El agente detenido nació y creció en la localidad de Colonia Aurora, municipio fronterizo con ese país. De allí se desprende que pudo haber contactado a traficantes de armas.La teoría no es para nada descabellada. Fuentes consultadas por este diario indicaron que cada FAL podría costar 6 mil dólares en el mercado negro armamentístico, lo que multiplicado por diez llevaría la suma a 300 mil pesos. Un cifra para nada despreciable.Aquella noche de marzo, la Policía incautó en poder del policía 12 mil pesos y 2 mil dólares. Creen que era parte del porcentaje que le correspondía por las armas.En el terreno judicial, el juez José Alberto López procesó al uniformado por los delitos de “robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y por se integrante de una fuerza de seguridad; y cohecho agravado”.El otro detenido, primo hermano de aquel, afronta cargos por “robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa”.El magistrado les denegó la excarcelación al considerar que, en libertad, podrían entorpecer la investigación o fugarse para lograr impunidad.





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