POSADAS. Emocionante y con una temática muy actual, el musical “Dorian Gray, el retrato” se presentó en el Auditórium del Instituto Montoya y se llevó el reconocimiento del público misionero, en la noche del jueves. El musical inspirado en una obra de Oscar Wilde, cuenta con libro, puesta en escena, coreografía y dirección general de Pepe Cibrián Campoy y con música original, orquestaciones y dirección musical de Ángel Mahler. La genial actuación del protagonista Juan Rodó (en el papel de Dorian Gray) y de Luna Perez Lening (en el rol de Sybil Vane), escoltados por un talentoso elenco dan vida a esta historia en la que un hombre es capaz de todo por alcanzar la belleza y la eterna juventud, hasta entregar su propia alma. Es de destacar también el vestuario, especialmente los maravillosos vestidos que lució la actriz Luna Perez Lening y las privilegiadas voces de los artistas que van desandando esta historia de drama, egoísmo, amor y también desamor. A ello se le suma un excelente diseño de luces que acompaña el dramatismo de la obra.La ambición de lograr la eterna juventud se apodera de Dorian Gray luego de que su amigo Basil (Diego Rodríguez) pinta su retrato. Es el retrato el fiel testigo de ese pacto que Lord Henry (Gastón Avendaño) le propone una y otra vez a Dorian, para lograr esa belleza e inmortalidad que tanto desea. Enceguecido Dorian pacta y entrega su alma a cambio de “no marchitarse jamás” y de ser joven eternamente tal como el retrato. Solo que con el correr del tiempo, Dorian se enfrenta a un retrato que va envejeciendo, él se desespera y sumido en la oscuridad conoce a Sybil Vane, una joven de gran pureza y belleza interior que sueña con encontrar el amor, ya que es hija de una prostituta y vive encerrada en un prostíbulo. Dorian trata de conquistar a Sybil, paga una fortuna al dueño del prostíbulo por ella, puesto que en los ojos de esa mujer, se ve reflejado. Sybil Vane tiene la belleza interior que él perdió. Ante la negativa de la joven, Dorian enloquece, y asesina a cuanta mujer trata de seducirlo, inclusive a la madre de Sybil. Basil, el pintor, reclama que el cuadro es suyo porque es su creación y termina muriendo en manos de Dorian, quien se niega a entregar la obra, que se vuelve un espejo de los tormentos y sufrimientos de ese joven eterno. Después de tanta sangre derramada, Dorian logra el amor de Sybil pero debe cumplir el pacto con su alma, poniendo fin a su propia vida. El retrato recupera su esplendor y es el que hará que perdure la imagen de Dorian. Paradójicamente este hombre pasó su vida aspirando lograr la belleza eterna y lejos de la felicidad, esa ambición lo llevó a la desdicha y la muerte. Conmovido el público aplaudió cálidamente al elenco y ovacionó de pie la actuación de Juan Rodó.





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