PUERTO IGUAZÚ. Felipe. Basta con lanzar el nombre al aire para que un gesto de terror transforme las caras de los vecinos del barrio Bicentenario de esta localidad. Y de tantos otros. Todos lo sindican como el “capo narco” encargado de abastecer el mercado de drogas de la ciudad desde hace prácticamente un año. No obstante, su nombre recién saltó a la opinión pública provincial en las últimas semanas, con la detención del subcomisario sospechado de “liberar la zona” para que “trabaje”.Es paraguayo, tiene por lo menos tres casas en el conglomerado y quién sabe cuántas diseminadas por el resto de la ciudad. En cada una ubica a “su gente” y transforma los inmuebles en “boca de expendio” de drogas. Así domina un negocio que le reditúa importantes ganancias a costas de la perdición de jóvenes y adolescentes.PRIMERA EDICIÓN tuvo acceso a algunas declaraciones que vecinos de Puerto Iguazú -cuyas identidades se reservan por razones obvias- incorporaron en sede policial a la investigación que el magistrado Juan Pablo Fernández Rissi, al frente del Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, sigue sobre el ex jefe de Investigaciones de la Unidad Regional V.Las testimoniales develan el modo de trabajo de la red narco y el terror en el que viven en los barrios de la ciudad cada vez que Felipe y su gente recorren las calles.Líder “de peso”Sábado 30 de marzo. Es de noche y la Policía acaba de detener a dos paraguayos con droga, armas de fuego y dinero en efectivo. En busca de testigos para el procedimiento, los uniformados chocan con la indignación de la gente, que los acusa de montar un “circo”, de estar “arreglados” con los “dealers”.Así nació la investigación contra el subcomisario ahora detenido, pero también así se destapó la realidad que en ese y en otros asentamientos permanece silenciada en base al miedo. Fue gracias a la declaración que minutos después prestarían en sede policial.Rogelio -tanto éste como los otros nombres fueron reemplazados para resguardar a los denunciantes- no tiene trabajo fijo, aunque mantiene la dignidad con alguna que otra changa.Ante la Policía, decidió romper el silencio. “A Felipe se lo conoce por tener una boca de venta de droga y atemorizar al barrio, ya que a su casa se ven llegar personas en autos y motos todo el tiempo, a plena luz del día y sin importar la cantidad de personas que juegan al fútbol en la cancha de enfrente”, contó.La frase que sigue es contundente. “Desde que estos hombres están en esa casa, se terminó la tranquilidad en el barrio”, aseguró Rogelio, con motivos de sobra: “Unos días atrás, a las 17, vi que Felipe salió con un arma de fuego y, por razones que desconozco, disparó dos veces hacia dos jóvenes que circulaban en moto y que momentos antes habían estado hablando con él”.El líder narco comenzó viviendo en una casa cerca de esa cancha de fútbol de Bicentenario, en cercanías del límite con el barrio Unión, pero enseguida “creció”, compró y construyó dos nuevos inmuebles en la zona.El dato lo aporta un joven adicto que se acerca a los treinta años y que también testimonió ante las autoridades policiales.“Sé que Felipe tiene dos o tres casas más, todas en este barrio, detrás del predio de Emsa. Como dije anteriormente, es normal que vaya a comprar drogas en este lugar para consumo personal y cuando Felipe no está, siempre hay paraguayos que trabajan para él”, resaltó el muchacho, que aseguró que consume desde hace casi diez años.El joven aporta más información y señala a Felipe como uno de los mayores “capo narco” de Puerto Iguazú. “En la ciudad hay varios lugares donde se vende la droga que consumo, la ‘pedra’, pero generalmente todas las ‘bocas’ venden para Felipe, ya que según lo que sé es él quien trae la droga de Paraguay y la reparte por trozos grandes”, contó el muchacho y agregó que “tanto yo como mis compañeros lo respetamos mucho, ya que son personas serias y agresivas”.Otro vecino dio un pantallazo del “éxito” del negocio narco al contar que Felipe “tiene tres casas; hace un mes compró una en cercanías del arroyo, construyó una casa de material con techo de cinc y puso a vivir a dos paraguayos para que vendan drogas”. Este mismo hombre es el que aseguró que en una oportunidad escuchó de boca del supuesto “líder narco” una frase elocuente: “A mí nadie me va a molestar porque tengo arreglado con la Federal y la Brigada”.Las declaraciones, que ya están en manos de la Justicia Federal, “pintan” el lamentable mundo del narcotráfico que arrastra consigo a jóvenes y adolescentes de Puerto Iguazú, donde como dijo otro vecino, no quedan dudas de que “Felipe es quien manda”.





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