Rosanna Toraglio
Periodista – BioPsicoTerapeuta
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Siempre es un buen momento para leer una buena novela, buena en el sentido de calidad literaria. Podemos leer todos los libros, pero siempre comenzar con novelas de calidad para poder luego reconocer la diferencia o mejor dicho, las diferencias.
Leer novelas despierta en las personas un sinfín de emociones y al mismo tiempo, casi sin darnos cuenta vamos formándonos en valores, respeto por el otro y hasta nos lleva a vivir experiencias inolvidables.
En la actualidad, la lectura de las buenas novelas está recuperándose, incluso hay como un despertar de los escritores y la gente está volviendo a las librerías para buscar alguna nueva obra, buscando descubrir alguna historia sorprendente.
No es tan nuevo este que les recomendaré, pero Las Intermitencias de la Muerte de José Saramago es uno de los títulos que contiene una historia sugerente, creativa.
También puedo decirles que Cuento de hadas (Fairy Tale, 2022), del gran Stephen King es una aventura fantástica sobre un joven que descubre un portal a un mundo paralelo. Ideal para regalar a un adolescente.
Al leer, el cerebro descifra símbolos y activa las mismas áreas que usarías si vivieras la historia en persona, por eso nos atrapa.
Durante esos minutos, la corteza visual convierte las palabras en imágenes, el lóbulo temporal procesa emociones y la corteza prefrontal organiza la lógica y la atención, de allí que es tan valorada por los grandes maestros.
La actividad cerebral que genera la lectura de una novela fortalece la tan mencionada plasticidad cerebral, mejorando la memoria y retrasando el deterioro mental.
Curación mágica
Un estudio de la Universidad de Sussex demostró que leer durante tan solo seis minutos reduce el estrés hasta en un 68%, superando el efecto de caminar o escuchar música.
Es que la lectura desacelera el ritmo cardíaco, relaja la tensión muscular y disminuye los niveles de cortisol (hormona del estrés). Mientras leemos, estamos viviendo una pausa mental, pues focalizamos nuestra atención en la trama, acción que desplaza al sistema nervioso del estado de “lucha o huida” hacia un estado de calma profunda.
Además, al meternos en la piel de los personajes y comprender sus intenciones, estamos entrenando la capacidad de descifrar las emociones ajenas. Mientras tanto enriquecemos el vocabulario, por eso es importante que sea novela de calidad y así mejoramos nuestros comportamientos que nos ayudan en la buena comunicación.
Recuperar el hábito de la lectura o crearlo es un desafío actual, para dejar de vivir en automático.
Novelas célebres
Alicia en el País de las Maravillas: Reino Unido. Autor: Lewis Carroll. Año 1865.
Ana Karenina: Rusia. Autor: León Tolstói. Año 1878.
Don Quijote de La Mancha: España. Autor: Miguel de Cervantes Saavedra. Año 1605.
Drácula: Irlanda. Autor: Bram Stocker. Año 1897.
El Principito: Francia. Autor: Antoine de Saint Exúpery. Año 1943.
El Retrato de Dorian Gray: Reino Unido. Autor: Oscar Wilde. Año 1890.
La Metamorfosis: Alemania. Autor: Frank Kakfa. Año 1915.
Moby Dick: Estados Unidos. Autor: Herman Melville. Año 1851.
Mujercitas: Estados Unidos. Autor: Louisa May Alcott. 1868. (¿Los leíste? Comienza hoy).





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