El terremoto que sacudió Panamá este viernes 9 de octubre también fue vivido de cerca por una misionera. Gisselle Keller, influencer de 30 años que reside en ese país junto a su pareja, Francesco Magri, compartió a través de sus historias de Instagram cómo atravesó el sismo y las réplicas posteriores, que provocaron momentos de incertidumbre entre los habitantes.
La joven, conocida en Misiones por su actividad en las redes sociales y por haber integrado el grupo de porristas de Crucero del Norte, se encontraba trabajando en un local de Costa del Este, en Ciudad de Panamá, cuando comenzó a sentir el movimiento.
“Chicos, segundo terremoto, bueno, temblor, en realidad, que vivo en Panamá. Dios mío, o sea, este estuvo muy heavy”, expresó al comenzar su relato, todavía sorprendida por la intensidad del fenómeno.
Keller explicó que, a diferencia de su pareja, se encontraba en un establecimiento ubicado en un primer nivel y no en uno de los numerosos edificios de altura de la capital panameña. Sin embargo, aseguró que el movimiento fue muy fuerte.
“Se sintió de una manera en que no les puedo explicar, o sea, se empezó a mover todo así”, contó.
Según relató, el terremoto la sorprendió mientras atendía a unos clientes alemanes. En medio de una explicación sobre los productos del comercio, comenzó a experimentar una sensación extraña que inicialmente confundió con un mareo.
“Todos nos quedamos así como, ¿qué onda? Porque te da como una sensación de mareo, esa es la primera impresión que uno tiene”, recordó.
La situación se volvió más preocupante cuando advirtió que el movimiento no se detenía. “Ahí empezó, pero horrible lo que tembló, qué locura”, manifestó.
La preocupación por su pareja, que trabajaba en un edificio alto
Una de las primeras reacciones de la misionera fue comunicarse con Francesco Magri, quien se encontraba trabajando en un edificio de gran altura.
“Automáticamente le llamé a Fran, porque Fran trabaja en un edificio súper alto, creo que es uno de los más altos de Panamá”, explicó.
La conversación incrementó su preocupación cuando su pareja le comentó que estaba por utilizar el ascensor, mientras todavía se percibían los efectos del movimiento sísmico.
Ante esa situación, Keller le pidió que evitara ese medio de transporte y abandonara el inmueble por las escaleras.
“No, no, bajá por las escaleras y andate, o sea, andate a Balboa, no sé, a la calle, tipo, salí”, recordó sobre las indicaciones que le dio durante la llamada.
La influencer también contó que, además de preocuparse por su propia seguridad y la de Francesco, debió mantener la calma en su lugar de trabajo, donde había clientes que estaban atravesando la misma situación.
“Teníamos que como que tranquilizar también a la gente, porque estábamos con clientes y demás. Ahí hay que tener mucha inteligencia emocional en la medida de lo posible”, reflexionó.
La distancia con Misiones y la preocupación familiar
Otro de los aspectos que mencionó Keller fue la angustia que genera atravesar una emergencia de estas características lejos de sus seres queridos.
La joven explicó que su familia permanece pendiente de las noticias relacionadas con Panamá y que, en ocasiones, se entera de los acontecimientos incluso antes que ella.
“Yo, como emigrante que soy, tengo toda mi familia, mi papá, por ejemplo, sigue a todo lo referido de Panamá. Se entera más rápido que yo, hasta incluso de las cosas”, señaló.
Por ese motivo, después de comunicarse con su pareja, buscó llevar tranquilidad a sus familiares.
“Primero, llamar a Fran. Segundo, mi familia. O sea, pero, guau, todavía estoy como agitada porque hubo muchas réplicas”, expresó.
Una nueva réplica los obligó a bajar 20 pisos
Más adelantew, Keller apareció acompañada por Magri y mostró que la situación de incertidumbre continuaba incluso después del movimiento principal.
La pareja había regresado a su departamento cuando se produjo una nueva réplica, por lo que decidió preparar rápidamente algunas pertenencias y abandonar el edificio.
“Nos habíamos subido al departamento porque fue como, bueno, ya pasó. Se vino una réplica, chicos. Así que nos cambiamos rápido, armamos una mochi, y ahora estamos bajando 20 pisos por esta escalera”, relató.
La misionera explicó que el nuevo temblor volvió a generar preocupación entre los vecinos, muchos de los cuales salieron de sus viviendas y buscaron resguardo en la vía pública.
“La gente, obviamente, quedó loca otra vez. Empezaron a salir todos corriendo, se llenó de autos, bocinas, etcétera”, describió.






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