Un incendio ocurrido el pasado 24 de septiembre arrasó unas 22 hectáreas de pastizales en la península de Teyú Cuaré, en San Ignacio, y afectó principalmente a la Reserva Natural Tenondé, propiedad de la Fundación Hábitat y Desarrollo. El fuego avanzó rápidamente y alcanzó un ambiente de alto valor ecológico, que alberga numerosas especies exclusivas del sur de Misiones.
Según la información difundida por la entidad, el incendio se originó durante trabajos de reemplazo de un poste del tendido eléctrico que bordea el pastizal. Si bien no se registraron víctimas ni daños materiales, las consecuencias para la biodiversidad podrían ser significativas.
El encargado de la reserva se encontraba en un sector sin cobertura telefónica cuando comenzó el fuego. En su auxilio acudieron vecinos de la península, guardaparques del Parque Provincial Teyú Cuaré y de la Reserva Osununú, bomberos voluntarios y efectivos de la Policía de San Ignacio, que documentaron lo ocurrido.
Pérdidas para especies únicas en el mundo
Una parte del área afectada había sido adquirida este año con el aporte del Comité de los Países Bajos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN NL), debido a la presencia de numerosas especies de distribución restringida, varias de ellas declaradas Monumento Natural Provincial e incorporadas al Sistema Provincial de Áreas Protegidas.
Se estima que el incendio alcanzó ejemplares de unas 500 especies de plantas vasculares, además de mamíferos, aves en período de nidificación, lagartijas, serpientes y ranas.

Entre las principales pérdidas identificadas se encuentran:
• Lessingianthus teyucuarensis: el fuego habría afectado a toda la población local, equivalente a un tercio de la población mundial de esta especie.
• Eugenia lilloana y Allagoptera campestris: se estima que resultó afectado el 80% de sus poblaciones locales, lo que representa aproximadamente la mitad de la población existente de cada especie.
• Distimake tenondensis: habría sido alcanzada toda la población local, equivalente a la mitad de la población conocida.
• Butia poni: el incendio habría afectado al 50% de la población local, equivalente al 40% de la existente.
• Cyathea atrovirens: se perdieron varios cientos de ejemplares de este helecho arborescente, declarado Monumento Natural Provincial.
• Rufirallus schomburgkii: el fuego destruyó todo el humedal donde habita esta ave, muy escasa en Argentina.
Sin embargo, las llamas no alcanzaron el pastizal conocido como el “cerrito”, ubicado al otro lado del camino. Allí persisten otras especies de distribución extremadamente restringida, entre ellas el pasto Mesosetum comatum, Hedeoma teyuciarensis y Oxypetalum teyucuarense.
Un ecosistema adaptado al fuego, pero vulnerable
El pastizal de Teyú Cuaré integra una pequeña porción del Cerrado presente en Argentina, con menos de 250 hectáreas distribuidas en distintos parches de San Ignacio, Santa Ana y Candelaria.
Este bioma, ampliamente representado en Paraguay, Brasil y Bolivia, está compuesto por especies adaptadas a períodos de sequía y a incendios que, bajo determinadas condiciones, forman parte de su dinámica natural. En ambientes extensos, el fuego suele afectar algunos sectores mientras otros permanecen intactos y aportan semillas para la recuperación.
El problema aparece cuando las llamas consumen casi la totalidad de un parche aislado, como ocurrió en Teyú Cuaré. En esas condiciones, algunas especies pueden no recuperarse a tiempo y otras plantas, incluidas especies invasoras de origen africano presentes en la zona, pueden avanzar sobre el terreno.
No obstante, el incendio también eliminó parte de los árboles y arbustos que estaban avanzando sobre el pastizal y dejó una franja despejada de aproximadamente diez metros. Por eso, los efectos ecológicos a mediano plazo todavía son inciertos y deberán evaluarse mediante estudios específicos.

Un proyecto para recuperar los pastizales
La gestión de este tipo de ambientes contempla la realización periódica de quemas controladas y de baja escala. El objetivo es reducir la acumulación de biomasa seca y generar sectores con distintos niveles de recuperación, favoreciendo una mayor diversidad de hábitats para la fauna.
Estas intervenciones deben planificarse cuidadosamente y realizarse fuera de los períodos de nidificación y cría de los animales. La información difundida señala que el período comprendido entre octubre y marzo requiere especial consideración para reducir el impacto sobre la fauna.
En paralelo, la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) puso en marcha el proyecto «Restauración de pastizales sobre areniscas de Misiones, Argentina», destinado a conocer mejor estos ambientes, todavía poco estudiados en el país.
La iniciativa está dirigida por los doctores Héctor Keller, especialista en identificación de plantas, y Diego Broz, especialista en manejo del fuego. Como parte del trabajo, se instalarán parcelas permanentes para evaluar si las especies endémicas logran restablecerse después del incendio o si el espacio es ocupado progresivamente por otras especies, tanto nativas como exóticas.
La implementación de futuras quemas controladas requerirá personal capacitado, equipos de protección y herramientas para combatir posibles focos, además de una fuente de agua en el borde del pastizal.






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