La reaparición del sarampión volvió a encender las alarmas sanitarias en Estados Unidos. Después de años en los que esta enfermedad parecía estar bajo control, el aumento sostenido de contagios obligó al estado de Nueva York a declarar la emergencia por desastre sanitario, una decisión que refleja la preocupación por el avance del virus, especialmente en comunidades donde la vacunación perdió cobertura.
La gobernadora Kathy Hochul firmó la orden ejecutiva el lunes 5 de octubre, después de que las autoridades sanitarias confirmaran 108 casos de sarampión en el estado durante 2026. De ese total, 92 se registraron desde el 15 de julio, lo que evidencia una aceleración de los contagios durante los últimos meses.
El brote afecta principalmente a comunidades rurales con bajos niveles de inmunización y se extendió por 18 condados de Nueva York. Aunque también se notificaron casos en la ciudad del mismo nombre, la mayor preocupación sanitaria está concentrada en el interior del estado.
La declaración de emergencia permanecerá vigente hasta el 4 de noviembre y permitirá movilizar recursos, ampliar las tareas de prevención y facilitar la vacunación en las zonas más comprometidas.
Una enfermedad que volvió a ganar terreno
La situación de Nueva York forma parte de un escenario mucho más amplio. De acuerdo con los datos oficiales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Estados Unidos acumulaba 3.887 casos confirmados de sarampión al 1 de octubre de 2026.
Se trata de la mayor cantidad de contagios registrada en el país desde 1991, un retroceso sanitario que adquiere especial relevancia porque Estados Unidos había declarado eliminada la transmisión endémica del sarampión en 2000.
Esa condición no significaba que la enfermedad hubiera desaparecido por completo. Los casos importados podían seguir apareciendo, pero la circulación sostenida del virus dentro del país había sido interrumpida gracias a la vacunación y a los mecanismos de vigilancia epidemiológica. Ahora, los brotes registrados en distintos estados muestran que aquella conquista sanitaria enfrenta nuevas dificultades.
En Pensilvania, por ejemplo, las autoridades confirmaron más de mil contagios durante 2026 y cinco muertes asociadas a la enfermedad, mientras otros estados también registran una transmisión sostenida. El problema no se limita a la cantidad de personas infectadas. El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos y puede provocar complicaciones graves, especialmente entre niños pequeños, embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Entre sus consecuencias se encuentran la neumonía, la encefalitis y, en los cuadros más severos, la muerte.
La caída de la vacunación, detrás del avance
Uno de los datos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el descenso de las tasas de inmunización infantil. Según los CDC, la cobertura de la vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, cayó al 92,4% entre los niños que ingresaron al jardín de infantes durante el ciclo escolar 2025-2026.
El porcentaje se encuentra por debajo del 95% de cobertura recomendado para sostener una protección comunitaria elevada frente al sarampión.
Aunque la diferencia pueda parecer pequeña, tiene consecuencias importantes. En una enfermedad con una capacidad de transmisión tan alta, la acumulación de personas susceptibles puede facilitar la aparición de brotes, sobre todo cuando se concentra en determinadas localidades.
La disminución de las coberturas responde a distintos factores, entre ellos las dificultades de acceso a los servicios de salud, la desinformación sobre las vacunas y el aumento de las exenciones de inmunización en determinadas comunidades.
La consecuencia es que un virus prevenible mediante vacunación vuelve a encontrar condiciones favorables para propagarse.
Qué cambia con la declaración de emergencia
La decisión del Gobierno de Nueva York no implica un confinamiento de la población ni restricciones generales a la circulación. Su principal objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta del sistema sanitario, especialmente en las comunidades donde se detectó una mayor cantidad de contagios.
La orden ejecutiva amplía temporalmente las facultades de distintos profesionales de la salud para administrar vacunas. También permite agilizar los estudios de diagnóstico y mejorar la notificación de las dosis aplicadas.
Entre las medidas se encuentra la autorización para que farmacéuticos habilitados puedan vacunar contra el sarampión a niños desde los dos años, además de facilitar la participación de otros trabajadores sanitarios en las campañas de inmunización.
Las autoridades también intensificaron el seguimiento de contactos estrechos, las tareas de vigilancia epidemiológica y la difusión de información preventiva.
En las comunidades rurales afectadas ya se aplicaron más de mil dosis de la vacuna triple viral como parte de las acciones destinadas a contener el brote.
El riesgo de perder un logro sanitario de décadas
La evolución del sarampión en Estados Unidos vuelve a poner en discusión la fragilidad de los avances alcanzados frente a las enfermedades infecciosas.
La eliminación de la circulación endémica del virus, certificada en 2000, fue uno de los grandes resultados de las campañas de vacunación desarrolladas durante el siglo XX. Sin embargo, ese reconocimiento requiere sostener niveles elevados de inmunización y una vigilancia epidemiológica permanente.
El crecimiento de los casos durante 2025 y 2026 abrió interrogantes sobre la posibilidad de que el país pierda su condición de territorio libre de transmisión endémica de sarampión.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) tiene previsto evaluar la situación epidemiológica de Estados Unidos y México durante noviembre, en el marco del seguimiento regional de la enfermedad.
Mientras tanto, la emergencia declarada en Nueva York expone una realidad que trasciende las fronteras estadounidenses: las enfermedades prevenibles pueden volver a circular cuando disminuye la protección colectiva.
En un mundo atravesado por los viajes internacionales y la movilidad permanente de personas, los brotes también representan un desafío para otros países que necesitan mantener actualizados sus esquemas de vacunación y reforzar la detección temprana de casos.
Fuente: Agencia de Noticias NA






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