La Residencia Socioeducativa “Lucas Vega” reabrió su sala de biblioteca, renovada gracias a la donación de equipamiento que, a partir de esta semana, le permitirá a los adolescentes que permanecen en el dispositivo disfrutar de un espacio de lectura y recreación adaptado a sus necesidades.
Lucas Amarilla es el director de esta residencia, dedicada a acompañar a adolescentes en conflicto con la ley penal en su proceso de inclusión social, y contó a PRIMERA EDICIÓN que están trabajando en “varios proyectos de renovación y transformación de espacios, más que nada para acompañar a los adolescentes respecto a lo que es el orden, la rutina y los hábitos”.
La biblioteca fue una de las prioridades en ese plan y Amarilla aseguró que “se está transformando”: incorporó mesas, sillas y una computadora de escritorio (ambas obtenidas por donación), que se suman al stock de libros y un ciclo de charlas y talleres que ya se encuentran organizando.
“Todavía faltan detalles, cosas que queremos seguir haciendo en este espacio, pero ya empezamos a habilitarlo para seguir desarrollando el hábito escolar y un espacio de lectura, de actividades”, agregó Amarilla.
Hábito escolar, una pieza clave
Originalmente, la biblioteca empezó a funcionar el año pasado en otro sector de la residencia, pero por el deterioro de esa sala decidieron que debían reubicarla y mejorar la propuesta de actividades.
Dentro de la rutina diaria, Amarilla contó que recuperar la biblioteca les permite trabajar el hábito escolar e implementar actividades especiales como la “Pausa Activa”, un espacio de talleres destinado a los adolescentes.
Al respecto, explicó que “son espacios que sirven para ‘bajar un cambio’. Actualmente estamos viendo la situación real de muchos chicos en situación de calle, y expuestos a lo que es el consumo problemático. Cuando recibimos a los adolescentes, en el trabajo que hacen día a día con el equipo técnico y con los cuidadores, la reflexión es esencial para garantizar el cuidado. Los adolescentes vienen con hábitos totalmente desordenados”, graficó el director.
La cantidad de días que los adolescentes permanecen allí varía de acuerdo a cada caso y juzgado interviniente, que es el que dicta la medida excepcional para su ingreso. Mientras esa situación se resuelve, “una de las primeras cosas que se busca garantizar es la alimentación, la salud y la escolaridad, son elementos fundamentales”, indicó Amarilla.
Por eso, el trabajo en el dispositivo tiene que ver con “reorganizar” los hábitos de los jóvenes y así avanzar en la restitución de derechos, trabajando conceptos básicas de higiene, estudio y prácticas de cuidado, entre otras.
La biblioteca apunta específicamente a crear o reforzar el hábito escolar, porque les ofrece espacios de apoyo pedagógico, estudio y recreación. Además de la Pausa Activa, Amarilla contó que tienen planeado recuperar el Club de Lectura, que estuvo en pausa.
“La intención es acompañarlos y que, al tomar hábitos, que ellos busquen su dirección de vida. Es una alegría ver cómo hay avances cuando construyen su hábito o empiezan ellos a contar y a decir ‘yo quiero esto para mi vida’”, resumió Amarilla.






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