Rosanna Toraglio
Periodista – BioPsicoTerapeuta
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“Practicar la gratitud es la forma en que reconocemos que hay suficiente y que nosotros mismos somos suficientes”, Brenè Brown. En algún momento del día sentiremos que algo nos falta si no estamos en “modo gratitud” y esto tiene una explicación científica que ayuda a cambiar tu perspectiva de la vida.
Dar gracias, ser agradecidos, es una forma de vida que en la actualidad es tendencia. ¿Por qué creen que es así? Bueno, una respuesta es porque, el ser humano necesita llenar el vacío que siente al final del día.
La insatisfacción individual, personal, se profundiza cuando no practicamos la gratitud, pues al no ser agradecidos estamos negando nuestros logros, nuestros dones, nuestro entorno, nuestros procesos de desarrollo físico, mental, espiritual.
Agradecer es generar un impacto en el cerebro que despierta o activa a todo un proceso químico y que repercute en todo el cuerpo. Estudios científicos prácticos dieron muestra de cómo actúa el agradecimiento en nuestra biología y explican por qué al sentirnos agradecidos se incrementa el calor corporal, se siente una agradable sensación de calor, apertura y relajación, que se ubica principalmente en el pecho y alrededor del esternón.
Mensajes activadores
Como ya sabemos, la escritura a mano influye en nuestro inconsciente, recordando y memorizando acciones.
Una de las terapias más utilizadas en la actualidad en pacientes altamente estresados es la de llevar un diario de agradecimientos.
Al iniciar esta actividad apostamos a la reconfiguración del cerebro a través de la neuroplasticidad, fortalecemos circuitos neuronales positivos y reducimos el estrés.
Mientras escribimos dando gracias por la vida, por la salud, por nuestro jardín, se van produciendo cambios químicos y neuronales, liberamos dopamina y serotonina, activando el sistema de recompensa del cerebro.
Qué sentir mayor que estar agradecidos por “tener”, por “ser”, por “disfrutar”, del trabajo, la familia, los amigos, la gratuidad del aire que respiramos, las sábanas limpias. Siempre sentándonos en el podio de la gratitud, sentiremos bienestar, regulando así nuestro estado de ánimo.
Y nuestro cuerpo sigue trabajando porque se activa de la corteza prefrontal que es la encargada del pensamiento complejo, la regulación emocional y la toma de decisiones. Mientras que bajamos el miedo activado en la amígdala.
Entonces, bien merecía un día especial, el de la Gratitud que es mañana, pero para incorporarlo como una actividad diaria.
Siento y me agradezco
El Día Mundial de la Gratitud se celebra cada año el 21 de septiembre. Esta tradición, creada en 1965 por el líder espiritual y de meditación Sri Chinmoy, tiene como objetivo fomentar sentimientos de aprecio, positividad, autoestima y conexión, lo que genera un efecto positivo para todos.
Expresar gratitud no es un acto trivial ni frívolo. De hecho, cultivar un entorno con la gratitud como eje central puede generar cambios culturales y emocionales significativos. ¿Te gusta que te digan gracias? Comienza por agradecer, da las gracias personalmente, escribe cartas de agradecimiento, y practica darte las gracias por lo que hacés por vos mismo, desde cuidar tu imagen, tu alimento, tus sentimientos, tus acciones, al final de día dite gracias por cuidarme amorosamente.





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