Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
A veces, en consultorio, abordamos las neuropatologías más comunes -su descripción y su tratamiento desde la ecosanación- una por vez. La depresión y la ansiedad suelen formar un bucle que se alimenta de factores externos: lealtades invisibles, expectativas sociales o conflictos no resueltos que impiden optar por nuestra propia identidad y sentido.
Suelo llamar a “antesala de las Neuropatalogías” a los signos tempranos: fatiga cognitiva, pérdida de interés, irritabilidad, sueño alterado, dificultades atencionales y cambios en la motivación. Actuar en esta fase es crucial además de servir como prevención. La evidencia muestra que la exposición a ambientes naturales restaura la atención y reduce síntomas emocionales (Ohly et al., 2016). Intervenciones comunitarias, rutinas restaurativas en la naturaleza y educación emocional pueden frenar la progresión hacia una neuropatología declarada.
La ecosanación con base neuropsicológica propone combinar tres ejes:
• Biológico: tratamientos farmacológicos cuando están indicados, bajo supervisión profesional.
• Psicológico: terapia focalizada, psicoeducación y trabajo sobre vínculos y sentido.
• Ecosistémico y simbiótico: contacto con la naturaleza (agrofloresta, huertas, recorridos de cuencas), prácticas comunitarias y saberes ancestrales que restauran la regulación emocional.
Por su parte, las investigaciones en neurociencias confirman que el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro) es esencial para la plasticidad sináptica y la recuperación emocional (Duman & Monteggia, 2006). El catalpol del llantén, por ejemplo, estimula la producción de BDNF, favoreciendo la resiliencia neuronal (Zhou et al., 2016). Así, la naturaleza facilita la reorganización cognitiva y la terapia sostiene el proceso de sentido.
Respondiendo así (el llantén), de manera natural a los síntomas de depresión o ansiedad más comunes observados en consultorio.
Detectar y actuar a tiempo es clave: allí aparecen los primeros auxilios psicológicos.
• Señales de alarma: aislamiento, anhedonia persistente, empeoramiento del sueño, ideación negativa, caída en rendimiento.
• Acciones inmediatas: escucha activa, registro breve de síntomas, derivación a profesionales si hay riesgo, movilización de redes comunitarias.
• Medidas preventivas: talleres psicoeducativos, actividades en la naturaleza, grupos de apoyo y seguimiento periódico.
Las prácticas productivas y educativas (vivero, agrofloresta, apicultura, talleres) funcionan como espacios terapéuticos: restauran rutina, sentido y vínculos. La intervención temprana reduce factores socio-ambientales que agravan las neuropatologías. Un plan podría integrar detección, intervención psicosocial, apoyo médico y actividades restaurativas en la naturaleza.
La ecosanación ofrece un marco integrador: para prevenir, acompañar y restaurar desde la biología, la neuropsicología y el entorno. Actuar en la antesala, articular recursos y detectar a tiempo son claves para evitar daños mayores y recuperar la capacidad de sentir, conectar y crear sentido en el individuo y la comunidad.






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