Gendarmería Nacional está llevando a cabo este lunes un total de 17 allanamientos en distintos puntos de la provincia, incluidas dependencias policiales, en el marco de la investigación por la desaparición forzada de Mario Fabián Golemba (27), visto por última vez hace más de 18 años.
Según pudo averiguar primeraedicion.com.ar, los operativos se desarrollaron esta mañana con orden de la fiscal federal N° 2 de Posadas, Silvina Flavia Gutiérrez, donde se detuvo a un total de 16 personas, entre los que se encuentra Ewaldo Katz, expolicía a cargo de la Comisaría de Dos de Mayo cuando se detuvo a Golemba aquella noche del 27 de marzo de 2008.
La querella que representa a la familia Golemba había pedido la detención del excomisario y otros policías, en base a testimonios incorporados a la causa. Según se desprende del expediente, Katz había encabezado el traslado de Golemba, esposado, hacia las celdas y, posteriormente, llevándolo hacia una habitación contigua donde presuntamente se produjo una golpiza.
Buena parte de la reconstrucción se apoya en testimonios de personas que se encontraban detenidas en la comisaría durante aquella noche y que declararon haber escuchado gritos, golpes y pedidos desesperados para que dejaran de agredirlo. Algunos de esos testigos también afirmaron haber visto a Golemba ser retirado de la dependencia boca abajo en la caja de una camioneta policial, cubierto con una lona o una bolsa negra.
Uno de los puntos centrales del planteo judicial es que nunca existió registro oficial de la detención de Mario Golemba.
Por el momento, hay mucho hermetismo de la Fiscalía Federal N° 2 de Posadas, ya que es un procedimiento en curso. En las próximas horas, se espera que la querella, encabezada por el abogado Rafael Pereyra Pigerl, comunique las actuaciones que llevaron a cabo esta mañana.
La desaparición de Mario
Mario Golemba tenía 27 años y vivía en Picada Indumar, en Dos de Mayo. Fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008, cuando regresaba desde Oberá, donde había viajado para atenderse con una nutricionista. Según la reconstrucción, ese día partió a las 7:10, a las 10:12 avisó que había encontrado el consultorio, cerca del mediodía confirmó que ya había sido atendido y, a las 13:05, envió el último mensaje en el que indicaba que volvería en el colectivo de la tarde. Nunca regresó.
A partir de entonces, se perdió todo rastro. Con el correr de los años, la causa derivó en la hipótesis de una posible desaparición forzada, con sospechas de que el joven pudo haber sido víctima de apremios ilegales en una dependencia policial de Dos de Mayo.
En 2022, ya bajo la órbita de la Justicia Federal, se realizaron allanamientos y excavaciones en comisarías, chacras, viviendas y terrenos baldíos entre Oberá, Dos de Mayo y Campo Grande. Los operativos, con participación de Gendarmería Nacional y tecnología especializada, tampoco arrojaron resultados positivos. La búsqueda incluso se extendió hacia Brasil.

Eliezer Golemba afirmó también en una reciente entrevista al medio periodístico Caíco que “A Mario lo secuestraron, a Mario lo desaparecieron (…) Papá tenía razón: a Mario no se lo tragó la tierra. A Mario lo secuestraron, a Mario lo desaparecieron”, afirmó.
Además, sostuvo que el cambio al fuero federal fue determinante: “Luego de la denuncia hecha por los nuevos abogados en el año 2021, la Justicia Federal hizo lo que la Justicia Provincial no quiso hacer. Hoy puedo afirmar que estamos ante la inminente definición del caso. Pronto la Justicia ordenará las medidas necesarias para esclarecer esta historia”.
Eliezer también destacó el acompañamiento recibido durante estos años: “Gracias a la ayuda de la familia y amigos, al trabajo de los abogados Rafael Pereyra Pigerl y Varela Vignoles, al equipo de la Fiscalía, a los organismos nacionales y las fuerzas federales, y principalmente, al pueblo misionero, que mantuvo intacta la memoria del caso, hoy puedo afirmar que el tiempo del silencio se está terminando. Falta poco. Será justicia”.
Actualmente, la causa sigue abierta y mantiene vigente una recompensa que, con el paso del tiempo, se incrementó de 100 mil pesos en 2008 a 5 millones de pesos para quienes aporten información certera sobre su paradero.
A casi dos décadas de su desaparición, el caso continúa atravesado por la falta de certezas judiciales, aunque con expectativas renovadas en torno a una posible definición.
NOTICIA EN DESARROLLO…








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