El joven denunciado por una comerciante por presuntamente hacerse pasar por integrante de la Policía de Misiones para exigir dinero a cambio de supuesta “protección” negó las acusaciones y sostuvo que la denuncia responde a un conflicto personal previo entre la denunciante y su pareja.
Eithan Sebastián Ismael Moraiz (24) afirmó a PRIMERA EDICIÓN que, tras conocer la difusión pública del caso y la circulación de su fotografía en redes sociales, se presentó voluntariamente ante la Policía y la Justicia para conocer su situación procesal. “Cuando vi las noticias no podía creer lo que estaba pasando. Me dirigí inmediatamente a la comisaría de mi barrio para preguntar si existía algún pedido de captura en mi contra y me dijeron que no. Después fui a la fiscalía de turno y me informaron lo mismo: que había una denuncia, pero ninguna orden judicial para detenerme”, relató.
El joven aseguró que posteriormente comenzaron a circular publicaciones en redes sociales donde aparecía su imagen junto a un patrullero, acompañadas por acusaciones de que se hacía pasar por policía para cobrar dinero a comerciantes. “Esa acusación es completamente falsa. Cuando supe quién era la denunciante entendí el motivo de todo esto. El problema no es conmigo, sino con mi pareja”, sostuvo.
Tal como adelantó este Diario en exclusiva, la denuncia se radicó el pasado sábado en la seccional Sexta por una comerciante, quien manifestó que Moraiz se presentaba como miembro de la fuerza provincial y que durante ocho meses le habría exigido pagos mensuales de 20 mil pesos, además de otros consumos, prometiéndole evitar inspecciones municipales y la clausura de su local. Según la presentación, cuando la mujer intentó dejar de realizar los pagos comenzó a recibir amenazas.
En el expediente también fueron incorporadas imágenes y otros elementos aportados por la denunciante para respaldar sus dichos. Entre ellos, una fotografía que para el acusado “es trucada” y donde se lo observa uniformado haciendo una selfie y detrás de él un patrullero.
Tras conocerse la denuncia, la Policía confirmó que el sospechoso nunca integró la fuerza provincial e inició una investigación para determinar las circunstancias del caso. Incluso ayer, poco antes de las 11, la Jefatura de Policía difundió un parte oficial informando que “era buscado en el marco de la investigación”. Sin embargo, el propio denunciado se presentó voluntariamente para brindar su versión de los hechos.
“Le dimos trabajo”
Andrés Núñez Martínez, pareja de Moraiz, sostuvo que la denunciante mantenía una relación de amistad con ambos y atribuyó la acusación a un conflicto originado por una supuesta denuncia municipal.
“Nosotros conocíamos a la comerciante porque incluso fue nuestra secretaria en nuestro local. Es cierto que existen transferencias bancarias a mi nombre y que ella recibió, pero no eran de los supuestos cobros por ‘protección’ como ella dijo. Corresponden al tiempo en que trabajó para nosotros. Fue cuando ella atravesaba una situación económica complicada, llegamos a tener una relación muy cercana, compartiendo cumpleaños y reuniones familiares”. Explicó que con el tiempo decidieron distanciarse y que el conflicto comenzó cuando la comerciante creyó que ellos habían denunciado su local comercial ante la Municipalidad de Posadas.
“Desde la propia comuna, donde ella dice tener contactos, le habrían dicho que nosotros la denunciamos. Incluso le enviaron una fotografía nuestra cuando fuimos a realizar trámites para intentar levantar la clausura de mi comercio. Lo llamativo es que, si realmente tuviéramos influencias, no habrían clausurado nuestro propio local”.
Según relató, el pasado 28 de julio la mujer lo increpó primero por Whatsapp y luego personalmente. “Intentó agredirme y por eso solicité una restricción de acercamiento y un botón de pánico. Ese día me dijo: ‘Ojo por ojo. Te voy a prender fuego el local, tengo contactos y te voy a meter preso’. Debido a esas amenazas la denuncié porque temí por mi integridad”.
Núñez aseguró que luego “la comerciante concretó las amenazas denunciando a mi pareja. Nunca imaginé que llegaría a ese punto. Esto nos perjudica tanto en lo personal como en lo laboral. Somos comerciantes y tenemos dos hijas pequeñas”.
Indicó que solicitaron formalmente a la Dirección de Comercio Municipal acceso al expediente vinculado a la supuesta denuncia contra el local de la comerciante. “Queremos que se investigue quién filtró información reservada sobre inspecciones municipales y quién le aseguró que nosotros éramos los denunciantes. También pedimos el expediente porque allí consta que jamás presentamos ninguna denuncia contra ella”.
“Era como una hermana”
Por su parte, Moraiz insistió en que “nunca pertenecí a ninguna fuerza de seguridad y tampoco dije que lo era. Solo espero que la investigación judicial permita demostrar mi inocencia”.
“Es una situación sumamente grave. Lo primero que hice fue presentarme tanto en la Policía como en la Justicia. Allí me explicaron que ahora se iniciará una investigación para determinar si existen elementos que sustenten la denuncia. Lo único que pido es que se esclarezcan los hechos porque incluso recibí amenazas de muerte a través de las redes sociales”.
Finalmente recordó la relación que mantenía con la denunciante y su familia: “La consideraba como una hermana. Tengo audios de su madre, participé de su cumpleaños e incluso le organicé una fiesta sorpresa. Siempre estuvimos presentes para ayudarla cuando lo necesitó. Creo que, como tenía una restricción de acercamiento con mi pareja, decidió involucrarme a mí por ese conflicto”.







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