La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial no sólo representó un triunfo deportivo de enorme magnitud, sino que también alteró la estrategia política que el Gobierno de Javier Milei venía desplegando para capitalizar el fenómeno de la Scaloneta.
Desde el inicio del torneo, el oficialismo impulsó en redes sociales y a través de comunicadores afines la idea de una “Scaloneta libertaria y antiperonista”, en un intento por vincular los logros del equipo con el discurso del Presidente. Sin embargo, las últimas horas en Atlanta terminaron por desarmar esa construcción.
Los futbolistas protagonizaron una serie de gestos que tuvieron fuerte impacto político. La exhibición de una bandera en defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, las declaraciones posteriores ratificando que “las islas son argentinas” y las críticas de Lionel Messi a la situación económica del país cayeron como un balde de agua fría en la Casa Rosada.
Aunque públicamente el Gobierno buscó minimizar el episodio, con desmentidas del canciller Pablo Quirno, la cuenta Oficina de Respuesta Oficial y del propio Milei, fuentes oficiales consultadas por eldestapeweb, reconocieron que las declaraciones del capitán argentino generaron malestar en el Presidente.
Esa incomodidad quedó expuesta cuando el vocero presidencial, Adrián Raiver, salió a relativizar las palabras de Messi, quien había advertido que en Argentina “no hay trabajo” y que mucha gente “no llega a fin de mes”.
El gesto de la bandera también provocó una reacción oficial. Desde distintos sectores del Gobierno se intentó cuestionar la iniciativa tanto en el plano diplomático como en el debate público. Sin embargo, el intento no prosperó y apenas fue respaldado por un reducido grupo de referentes libertarios en redes sociales.
La controversia se vio agravada por las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien había instalado la versión de que se habían prohibido banderas vinculadas con Malvinas en el estadio, una decisión que en realidad no dependía del Gobierno argentino. En la Casa Rosada consideran que ese episodio terminó perjudicando la imagen del Ejecutivo y podría tener consecuencias políticas para la funcionaria.
Pero el golpe más importante para la estrategia oficial todavía no fue anunciado públicamente. Según pudo saber El Destape de fuentes cercanas a la delegación argentina en Estados Unidos, la Selección no tiene previsto asistir a la Casa Rosada para participar de un acto oficial, independientemente de que regrese como campeona o subcampeona del Mundial.
“No hay manera de que la Selección vaya a la Casa Rosada”, afirmaron desde el entorno del plantel. La decisión representa un nuevo revés para Milei, quien en los últimos días había manifestado públicamente su intención de recibir al equipo. En el oficialismo incluso se preguntan si el Presidente ya conoce esa negativa y busca anticiparse para evitar asumir el costo político.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene abierta la posibilidad de decretar un feriado nacional si Argentina conquista el título el domingo. Según dejaron trascender fuentes oficiales, la decisión se anunciará una vez finalizado el partido: la alternativa de máxima es un feriado y, como opción intermedia, un asueto administrativo.
Operativo regreso
En paralelo, el Ejecutivo comenzó a diseñar el operativo de seguridad para el eventual regreso de la delegación, aunque dejó fuera de la coordinación inicial al gobierno de la provincia de Buenos Aires, pese a que el seleccionado arribará al aeropuerto de Ezeiza y se dirigirá al predio de la AFA, ubicado en ese distrito.
Este viernes, la ministra Alejandra Monteoliva encabezó una reunión en la sede del Ministerio de Seguridad junto a representantes de las fuerzas federales, Casa Militar y autoridades de la Ciudad de Buenos Aires. Según informó oficialmente la cartera, el objetivo fue comenzar a planificar el dispositivo de seguridad para el regreso del plantel una vez finalizada su participación en el Mundial.
Desde la administración bonaerense, en cambio, señalaron que esperarán el resultado de la final antes de avanzar con cualquier planificación y evitaron adelantar detalles.






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