Para quienes trabajan diariamente con jóvenes atravesados por consumos problemáticos, la prevención comienza mucho antes de que aparezca la droga. Por eso, el Hogar de Cristo, con presencia en Posadas y en todo el país, sostiene que el desafío principal es fortalecer la presencia de instituciones comunitarias en los barrios más vulnerables.
“Club, capilla y colegio” son las tres “C” que el papa Francisco pregonaba como pilares para contener a adolescentes y jóvenes, y alejarlos de los circuitos de exclusión. La propuesta busca ofrecer alternativas concretas que suelen aparecer cuando el Estado y la comunidad llegan tarde: la calle, la cárcel y el cementerio, en un escenario donde cada vez más jóvenes requieren acompañamiento.
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Una nueva casa para recibir a más jóvenes
Frente a esta realidad, el Hogar de Cristo avanza en la construcción de la Casita Comunidad San Oscar Romero, dentro del predio comunitario donde también se ubica la Casita San Miguel, guiada por el padre Daniel Pesce, y que actualmente alberga entre 16 y 20 jóvenes. La misma “se encuentra excedida”, aseguró el cura. Por eso, “nos vimos en la necesidad de ampliar la casa de madera que estamos haciendo con mucho esfuerzo”, acotó.
La nueva casita permitirá sumar unas 20 plazas más, aunque la obra todavía está inconclusa. Según explicó Pesce, “no está terminada, hemos hecho tres paredes y nos falta la última para terminar y cerrar, además del piso de esa casa“, dijo.
Para finalizar los trabajos, se solicita la colaboración de la sociedad mediante la donación de cemento, arena, piedra, tablas de madera, puertas, ventanas y chapas para el alero frontal. La convocatoria apunta a que más jóvenes puedan acceder a un espacio seguro donde iniciar un proceso de recuperación, formación y reinserción social.
“Una de las identidades que tenemos dentro del hogar no es solamente esperar. Salir a los barrios es imprescindible hoy más que nunca. Necesitamos ampliar el espacio para que más pibes puedan ser rescatados del consumo de droga”, remarcó el sacerdote.
Pesce señaló que quienes deseen colaborar pueden hacerlo acercando materiales directamente al hogar o mediante aportes económicos. “A veces uno dice: ‘No puedo tanto, tengo esto’. Todo suma. Todo, cuando se da de corazón, va sumando”, expresó.
Para ayudar, los interesados se pueden acercar al hogar, ubicado sobre la calle 147, en inmediaciones del predio del Hospital Baliña y el Hospital Ramón Carrillo, detrás de las canchas del Tiro Federal. La otra alternativa es donar a través de Mercado Pago al alias: hogardexto.

Una problemática que no deja de crecer y va en aumento
El sacerdote advirtió que el consumo problemático viene aumentando desde hace más de cinco años y que en el último año y medio el incremento se profundizó mucho.
Según explicó, factores como la desigualdad social, la falta de empleo y las frustraciones económicas impactan especialmente en los sectores más vulnerables, donde la institución desarrolla su tarea cotidiana. “Uno empieza a encontrar un montón de pibes que no delinquen, pero de repente revuelven depósitos de basura, juntan chatarra y cuando eso no alcanza comienzan a acercarse al delito, sobre todo en los sectores más postergados, más bajos como es el que a nosotros nos toca acompañar. Todo es parte de un mismo problema”, indicó.
Desde su perspectiva, cada joven que logra salir de la calle y acceder a un espacio de contención tiene más posibilidades de construir un proyecto de vida diferente, alejado de las consecuencias del consumo. “Cuantos menos pibes tengamos en la calle, también tenemos menos pibes no solamente sufriendo el entorno y la profundidad que trae la droga, sino también van a comenzar a ver o la idea es que comiencen a ver una vida que puede llegar a ser diferente”, resaltó.
En este marco, Pesce sostuvo que la problemática atraviesa a toda la provincia, aunque mencionó especialmente a ciudades como Eldorado, Puerto Iguazú y Jardín América, donde observan un crecimiento significativo de los consumos problemáticos. También manifestó preocupación por las localidades ubicadas sobre la frontera seca con Brasil, donde la situación es compleja.
“En cuanto a la cantidad de personas que están padeciendo la problemática, estamos muy mal. En cuanto a la respuesta que se está dando, por la presencia del Estado, estamos medianamente bien, aunque tendríamos que estar mucho mejor”, evaluó y agregí que “hay una contención en Misiones que termina siendo poca, pero por la cantidad de personas que tenemos en consumo”, remarcó el sacerdote.
El referente del Hogar de Cristo en Posadas aseguró que los curas villeros en todo el país coinciden en que la problemática continuará expandiéndose durante los próximos años.
Frente a este escenario, destacó la importancia de fortalecer las estrategias preventivas inspiradas en las denominadas tres “C” promovidas por el papa Francisco: club, capilla y colegio. “Son las tres ‘C’ que tienen que enfrentar a las otras tres ‘C’ del consumo: calle, cárcel y cementerio”, explicó.
Por ello, consideró fundamental trabajar con niños y adolescentes desde edades tempranas, promoviendo actividades deportivas, educativas y comunitarias que fortalezcan los vínculos sociales y reduzcan el riesgo de ingreso al consumo.

Trabajo articulado en Misiones
La comunidad desarrolla un abordaje multidisciplinario en articulación con distintos organismos provinciales de salud y asistencia. Entre ellos, trabajan junto a la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones, el Hospital Ramón Carrillo y el Hospital Pedro Baliña.
A través de esta red se garantiza atención médica general, controles clínicos, tratamientos odontológicos, seguimiento de enfermedades y asistencia psicológica y psiquiátrica para los jóvenes alojados. “Tratamos de trabajar en conjunto porque eso posibilita que podamos ayudar a más pibes”, concluyó Pesce.






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