En un escenario atravesado por la desregulación nacional y la falta de herramientas institucionales, el Gobierno de Misiones reunió a todos los eslabones de la cadena yerbatera en un intento por encauzar el conflicto que golpea con mayor fuerza a los sectores primarios. La convocatoria, encabezada por el Ministerio del Agro y la Producción, reunió a más de cuarenta referentes entre industriales, cooperativas, secaderos, productores y trabajadores rurales, en una mesa que dejó como saldo coincidencias en el diagnóstico, pero sin definiciones concretas en materia de valores.
Durante el encuentro, se expuso un panorama crítico, especialmente para los pequeños productores y los tareferos, quienes enfrentan una marcada pérdida de ingresos en un contexto sin referencias claras. Desde el sector productivo insistieron en la necesidad de contar con un esquema que otorgue previsibilidad, mientras que los trabajadores rurales advirtieron sobre el deterioro de las condiciones laborales, directamente vinculado a la liberalización del mercado.

En ese marco, el presidente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, Jorge Skripsczuk, describió que la falta de un valor establecido “llevó a una situación muy crítica al sector yerbatero, principalmente al sector de la producción y el eslabón más débil, que es el sector tarefero”. En diálogo con FM de las Misiones, consideró que la reunión representó un avance inicial tras un largo período sin instancias de intercambio amplias, al señalar que “hacía mucho tiempo que no se daban este tipo de reuniones, donde estuvieron todas las partes”.
El dirigente valoró el clima en el que se desarrolló la jornada y sostuvo que fue “una reunión donde se desarrolló en el ámbito del respeto, de la cordialidad, donde se tocaron todos los temas”. No obstante, remarcó que aún no hay acuerdos y que el camino hacia una definición exigirá concesiones de cada sector. Según explicó, “vamos a tener que ceder entre ambas partes para llegar a un acuerdo”.Uno de los puntos centrales fue la necesidad de establecer un precio de referencia basado en los costos reales de producción.
En ese sentido, Skripsczuk indicó que se solicitó un cuarto intermedio para que el Gobierno provincial avance en la elaboración de ese parámetro, apoyado en datos técnicos y presentaciones judiciales recientes. Sin embargo, reconoció que la implementación efectiva dependerá de la voluntad de los actores, al advertir que “esa es la gran incógnita”.
La dispersión de valores pagados en distintas zonas de la provincia fue otro de los aspectos señalados como problemáticos. El referente explicó que existen diferencias marcadas entre el norte, el centro y el sur, lo que profundiza la desigualdad dentro del sistema productivo. En ese contexto, insistió en la necesidad de lograr criterios homogéneos que permitan ordenar la actividad.
A pesar del espacio de diálogo, la conflictividad en el territorio no está descartada. Skripsczuk anticipó que podrían mantenerse medidas de presión en algunas zonas, aunque desde su sector promueven evitar cortes y sostener la producción en chacra como estrategia.
“La mejor medida hoy día es dejar la yerba en la chacra, no cortar”, afirmó, al tiempo que reconoció la gravedad del momento que atraviesan los productores.
Desde el Gobierno provincial, el ministro del Agro, Facundo López Sartori, destacó la participación de todos los sectores y aseguró que se trabaja en una estructura de costos que permita fortalecer el rol de mediación en ausencia de regulaciones nacionales. En la misma línea, el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, recordó que los períodos de libre mercado han sido históricamente adversos para la cadena, al tiempo que reivindicó el rol que supo cumplir el Instituto Nacional de la Yerba Mate en la fijación de condiciones más previsibles.
El encuentro concluyó con la decisión de pasar a un cuarto intermedio de quince días, plazo en el cual el sector industrial y molinero analizará alternativas para acercar una propuesta.






