El cine argentino está de luto. El reconocido director, guionista y productor Luis Puenzo falleció en las últimas horas, según confirmaron fuentes de su entorno. Tenía una extensa trayectoria en el cine nacional e internacional y en los últimos años se había mantenido alejado de la escena pública por problemas de salud.
Puenzo quedará en la historia como el realizador de La historia oficial, el film que en 1986 se convirtió en la primera producción argentina en ganar el Oscar a la Mejor Película Extranjera. La obra, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, abordó con crudeza el drama de los desaparecidos durante la última dictadura militar, la apropiación de bebés nacidos en cautiverio y la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por restituir sus identidades.
El impacto de la película fue global: además del Oscar, obtuvo importantes reconocimientos en el Festival de Cannes y el Globo de Oro, consolidándose como una de las obras más influyentes del cine latinoamericano.
Tras ese hito, Puenzo desarrolló una destacada carrera como director con títulos como Gringo Viejo y La peste, esta última basada en la célebre obra del escritor Albert Camus. En 2003 estrenó La puta y la ballena, protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón.
Su aporte al cine no se limitó a la dirección. Como productor, acompañó proyectos de gran reconocimiento internacional, entre ellos Wakolda y El niño pez , ambas dirigidas por su hija, la cineasta Lucía Puenzo—, así como Infancia clandestina, El faro de las orcas y Los últimos, entre otras.
Además, tuvo un rol institucional clave en la industria audiovisual argentina. Fue miembro fundador de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y formó parte de su primera comisión directiva. También se desempeñó como presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) entre 2019 y abril de 2022.
La muerte de Puenzo deja un vacío profundo en el cine argentino, pero su legado permanece intacto: una obra comprometida con la memoria, los derechos humanos y la identidad, que trascendió fronteras y marcó a generaciones.





