La economía no logra repuntar y el impacto ya se refleja con claridad en el ánimo del sector privado. El último relevamiento de la Confederación Económica de Misiones (CEM) muestra que el pesimismo empresarial en la provincia se disparó en marzo hasta alcanzar su nivel más alto de los últimos doce meses, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre el rumbo económico nacional. La encuesta, realizada sobre 256 empresarios de distintos rubros —comercio, industria, servicios, turismo y producción—, revela un dato central: crece la desconfianza respecto al futuro inmediato del país. Solo un 32% cree que Argentina crecerá en los próximos seis meses, mientras que un 24% considera que no lo hará y un 38% directamente no sabe qué esperar.
Este escenario de dudas se combina con una actividad económica que no logra despegar. Durante marzo, el movimiento comercial fue calificado mayoritariamente como “regular” por el 47% de los encuestados, consolidando una tendencia que se repite en los últimos meses. Apenas un 12% lo consideró positivo, mientras que un 38% lo definió como negativo entre “malo” y “muy malo”. El freno en la actividad es aún más evidente al observar sectores específicos. Mientras el turismo y algunos servicios lograron sostener niveles moderados, la situación fue directamente negativa en comercio, industria y producción, áreas clave para la dinámica económica provincial.
La respuesta empresarial ante este escenario ha sido la prudencia extrema. Un 88,36% de las PyMEs aseguró que “no tomará medidas” respecto a su personal, optando por una estrategia de supervivencia: ni contrata ni despide. Solo un 1,57% planea sumar empleados, frente a un 10,06% que prevé reducciones de plantilla. Los principales frenos para contratar son las cargas laborales altas (27,85%) y la inestabilidad económica (24,69%).
CEM-_-Encuesta-Provincial-MARZO-26-1Inflación persistente
Uno de los indicadores más contundentes del deterioro es la percepción de precios: el 99% de los empresarios afirmó que detectó aumentos durante marzo, lo que confirma que la presión inflacionaria sigue siendo una de las principales preocupaciones del sector privado.
A este panorama se suma un dato que refleja cautela extrema: el 88% de las empresas decidió no tomar medidas en relación a su personal, es decir, no contratar ni despedir. Este comportamiento marca un freno en la generación de empleo y una estrategia defensiva ante la incertidumbre.
El informe también expone dificultades estructurales para la contratación. Entre las principales razones aparecen la inestabilidad económica (24%) y el contexto general de incertidumbre, lo que desalienta cualquier expansión de las plantillas laborales.
Otro dato preocupante es el deterioro en la cadena de pagos. El 33% de los empresarios indicó que la mora de sus clientes aumentó levemente y un 21% aseguró que creció de manera significativa. A esto se suma la problemática de los cheques rechazados: entre quienes operan con este instrumento, más de la mitad reconoce recibirlos con frecuencia u ocasionalmente, lo que refleja tensiones financieras en el sistema.
La mora y los cheques rechazados asfixian la liquidez
El termómetro más claro del enfriamiento comercial es la cadena de pagos. Un 33,02% de los empresarios indicó que la mora de sus clientes “aumentó levemente” en los últimos meses, mientras que un 21,07% sostuvo que lo hizo “significativamente”. Solo un 30,19% reportó que se mantuvo estable y un magro 1,57% afirmó que disminuyó.
Esta realidad ha forzado a las empresas a modificar sus políticas de cobro: el 32,39% de los encuestados afirmó que ya no acepta cheques en sus operaciones. De los que continúan recibiéndolos, el 26,73% los recibe con rechazos de forma “ocasional” y un 3,77% de manera “frecuente”. La incertidumbre sobre la efectividad de los pagos a plazo está generando un círculo vicioso que frena la reposición de stock y la inversión en capital de trabajo.
Recesión y estancamiento
En términos de expectativas locales, el panorama es incluso más negativo. Solo el 9% de los encuestados cree que Misiones crecerá en los próximos seis meses, mientras que casi la mitad (49%) considera que no lo hará.
El informe también identifica a la recesión como una de las principales problemáticas vinculadas al contexto nacional, consolidando la percepción de que la economía atraviesa una etapa contractiva que impacta de lleno en la actividad pyme.
En conjunto, los datos reflejan un escenario de estancamiento con fuerte incertidumbre. La falta de señales claras de recuperación, sumada a la persistencia de la inflación y la caída del consumo, configura un cuadro donde el empresariado opta por la cautela y reduce al mínimo las decisiones de riesgo.
Así, el relevamiento de la CEM no solo describe la situación actual de las pymes misioneras, sino que también funciona como un termómetro del clima económico general: un sector privado que, lejos de apostar a la expansión, se mueve con prudencia en medio de una economía nacional que todavía no muestra signos concretos de reactivación.











