Finalmente este lunes no comenzarán a juzgar a Jonatan Nazareno Ferreyra (38), alias “Polaquito” en el Tribunal Penal de Eldorado y el debate se pospone, pudo saber PRIMERA EDICIÓN.
El acusado de matar a puñaladas a su amigo Bruno Patricio Mendes y de abusar sexualmente de la pareja de la víctima, una joven de 18 años quien estaba junto a su bebé de apenas un año en “la casa del horror” donde ocurrieron los hechos aquella madrugada del 4 de abril de 2022, en Puerto Iguazú, se iba a sentar en el banquillo de los acusados para responder penalmente por aquello.
Este Diario pudo saber mediante fuentes judiciales que la prórroga del debate se debe a “planteos defensivos” del acusado, por lo que el Tribunal analizará el pedido y luego fijará una nueva fecha para el juicio.
El encartado debe responder como autor penalmente responsable de los delitos de “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y criminis causa” y por “abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma y privación ilegítima de la libertad agravada”, tal como figura en la elevación que firmó el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Martín Brites, quien siguió la investigación de la causa.
Secuencia del horror

Según consta en el expediente, la noche en que sucedió el hecho la pareja, que residía a unos 100 metros del lugar, se hallaba en la vivienda del sospechoso. Cenaron y luego compartieron bebidas.
En determinado momento, y mientras el bebé descansaba en otro sector de la casa, la víctima y su novia fueron a una de las habitaciones a mantener relaciones consentidas, pero irrumpió el imputado en bóxer e intentó abusar de la joven. Esto generó una discusión entre ambos hombres que se trasladó a una sala contigua del dormitorio. En esas circunstancias, Ferreyra apuñaló a Mendes con un cuchillo carnicero en varias partes del cuerpo.
La joven intentó ayudar, pero fue en vano. El encartado la arrastró del cabello hasta la otra habitación y abusó de ella mientras la víctima de las puñaladas agonizaba. Con una pasmosa frialdad, y para evitar que los vecinos escuchen lo que sucedía, subió el volumen de la música.
Luego de unos minutos, ante los gritos constantes de ayuda por parte de Mendes, el imputado regresó hasta dónde éste estaba tirado y le dio varios puntapiés, para luego decirle: “Por qué vas a seguir sufriendo, yo te voy a matar para que dejes de agonizar”, según contó la testigo. Entonces lo tomó del cuello, lo levantó y le dio un certero cuchillazo en el pecho. Mendes murió desangrado. Tras consumar el crimen, regresó con la joven y reanudó los abusos hasta las 7 de ese día. Fue allí que el encartado cavó un pozo en el patio trasero de su vivienda con la finalidad de enterrar el cadáver y, alrededor de las 9, la joven aprovechó para escapar y pedir ayuda a los vecinos. Ferreyra fue detenido ese mismo día.








