Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
La clarividencia se entiende aquí no como un don místico aislado, sino como una capacidad de percepción ampliada que puede cultivarse mediante prácticas somáticas, atencionales y relacionales. La ecosanación propone que la sensibilidad personal se nutre en tres frentes: cuerpo (regulación autonómica), mente (atención y entrenamiento perceptivo) y comunidad (prácticas compartidas y rituales de confianza). Al integrar ejercicios diarios de respiración, observación sin juicio y registros de experiencias, transformamos la incertidumbre en curiosidad y abrimos canales para percepciones sutiles que antes se confundían con alarma.
Práctica diaria (15–25 min):
• Aterrizaje corporal (5 min): respiración 4:6, escaneo corporal suave, notar tensiones.
• Entrenamiento atencional (10 min): mirada periférica, escucha ampliada, registro escrito de impresiones sin evaluar.
• Prueba de clarividencia breve (5–10 min): registrar observando sin juzgar el contorno de objetos, animales o personas, comparar y probar junto a otra persona los registros tomados.
• Cierre comunitario: compartir sin juicio, celebrar coincidencias, sostener ritual de agradecimiento.
La práctica sostenida reduce la reactividad amigdalar y mejora la función ejecutiva, lo que facilita la discriminación entre señales internas útiles y alarmas automáticas. En ecosanación, la clarividencia es una habilidad de sensibilidad ética: se entrena para servir al bienestar propio y comunitario, no para control o predicción absoluta.
Reducción de la alarma amigdalar: la atención no evaluativa disminuye la reactividad emocional automática, lo que baja la activación de la amígdala y reduce respuestas de estrés. Esto permite procesar señales sociales sin entrar en modo “lucha/huida”. (Porges, 2011; Coan et al., 2006).
Fortalecimiento de la corteza prefrontal (PFC): la práctica sostenida de observación atencional mejora la función ejecutiva y la capacidad de etiquetar emociones, favoreciendo la regulación top down sobre impulsos y juicios rápidos. (Hölzel et al., 2011).
Mejora de la interocepción: escanear el cuerpo y notar sensaciones sin juzgar aumenta la conciencia interoceptiva (insula, corteza somatosensorial), lo que ayuda a distinguir señales internas útiles de alarmas infundadas. Esto reduce somatizaciones y mejora la toma de decisiones. (Critchley, 2004).
Activación del sistema de compromiso social y tono vagal: la atención calmada y la mirada/escucha receptiva facilitan la “vía social” descrita por la Teoría Polivagal; un mayor tono vagal se asocia a respiración más lenta, calma y capacidad de conexión social. (Porges, 2011).
Liberación de oxitocina y sincronía interpersonal: la sintonía atencional y el contacto empático aumentan la oxitocina y la sincronía fisiológica (ritmo cardíaco, respiración), promoviendo confianza y sensación de seguridad en el vínculo. (Feldman, 2012; Coan et al., 2006).
Ultima recomendación: Mantén registros, prioriza la salud mental y somática, y comparte los ejercicios en círculos de confianza. Comunícate para saber más o compartir tus prácticas!








