Pese al llamado del ministro de Economía, Luis Caputo, a volcar los dólares al sistema bancario, creció la cantidad de divisas que los argentinos mantienen fuera del circuito formal, comúnmente conocidas como “debajo del colchón”.
Después de dos meses de “cierta” paz y ya sin excusas de efecto ni rezago electoral ninguno, en enero pasado los argentinos prefirieron volver a atesorar dólares en una magnitud inquietante de US$ 2.730 millones. Se podría aventurar, como se inclina a pensar el equipo económico, que se trataría de un tema estacional.
Sin embargo, ahora con los números oficiales de febrero pasado en mano, la fotografía muestra que el atesoramiento ascendió a US$ 2.131 millones. Es decir, en los dos primeros meses del 2026, con un mix de baja de riesgo país, estabilidad cambiaria, triunfos legislativos oficialistas, matizados con alguno que otro escándalo y mala noticia, los individuos y las familias optaron por sumar US$ 4.861 millones.
Vale señalar que el BCRA estima que, en febrero, solo US$ 200 millones fueron para atesorar y u US$ 600 millones fueron a engrosar el stock de los argendólares, y el resto a turismo internacional y a compras externas (Courier).
Más allá del argumento explicativo o justificación que se quiera dar, si es estacional o para pagar gastos en el exterior, lo cierto es que la economía argentina aún no está para nada blindada ni en una situación de holgura, en términos de reservas internacionales, como para afrontar un flujo de salida de fondos de tal dimensión.
Basta replicar este primer bimestre para el resto del año, y el número proyectado da escalofríos, sobre todo teniendo en cuenta, no solo la coyuntura internacional sino los compromisos externos y la necesidad de recomponer el stock de reservas del Banco Central (BCRA). Puede ser que, en algún momento, si todo sale según lo planeado, puedan “salir dólares de las orejas” pero por el momento no parecería ser este el escenario.
Según el Balance Cambiario del BCRA la cuenta financiera del Sector Privado no Financiero registró un déficit de US$ 773 millones producto, principalmente, de US$ 1.701 millones de compras netas de billetes sin fines específicos y US$ 431 millones por Transferencias de divisas sin fines específicos. Este flujo negativo fue compensado por los ingresos netos de Préstamos financieros y líneas de crédito por US$ 963 millones y US$ 208 millones de Inversión directa de no residentes.
En cuanto a quienes fueron los principales compradores de billetes y de divisas, el ente monetario confirma que fueron individuos y familias.
Por otro lado, las inversiones directas de no residentes en el sector privado no financiero registraron ingresos netos a través del mercado de cambios por US$ 208 millones, explicado principalmente por los sectores automotriz (63 millones), Maquinarias y Equipos (47 millones) y Minería (40 millones).
En cuanto a los movimientos de deuda financiera del sector privado no financiero, que incluye préstamos del exterior, títulos de deuda, préstamos de organismos internacionales y préstamos financieros locales, hubo ingresos netos por US$ 1.127 millones (destacándose US$ 350 millones del sector Energía).
“Este total se explicó por ingresos netos de deudas financieras con el exterior, títulos en moneda extranjera y préstamos con organismos internacionales por US$ 796 millones, así como también de préstamos en moneda extranjera de entidades locales por US$ 332 millones”.
Por su parte, las operaciones de la cuenta financiera cambiaria del Sector Financiero resultaron deficitarias en US$ 122 millones lo que se explica por el aumento en la tenencia de activos en moneda extranjera de los bancos que conforman la Posición General de Cambios (PGC) por US$ 262 millones y por la suscripción neta de títulos valores con moneda extranjera por US$ 105 millones, parcialmente compensados por los ingresos netos de préstamos financieros, líneas de crédito y préstamos de organismos internacionales por US$ 244 millones.
Las entidades finalizaron el mes con un stock de PGC de US$ 7.876 millones (un 3% más que en enero), debido a un aumento en la tenencia de divisas por US$ 311 millones y a una caída en la tenencia de billetes por US$ 49 millones. Así la tenencia de billetes en moneda extranjera totalizó US$ 5.138 millones al cierre del mes, lo que representó el 65% del total de la PGC (que los bancos conservan para atender los argendólares y las operaciones del mercado de cambios).
En términos absolutos, los argentinos acumulan depósitos y dólares billete por entre 254.898 y 263.798 millones.
El dato surge del informe técnico sobre balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa, que también revela que estos activos representan actualmente el 48,5% del total de activos financieros del país, evidenciando la fuerte preferencia por el ahorro en moneda extranjera fuera del sistema local.
Hacia fines de 2025 los activos financieros totales de los argentinos alcanzaban los US$ 494.690 millones, mientras que los pasivos sumaban US$ 446.236 millones, lo que arroja una posición neta acreedora de US$ 48.454 millones.
Dentro de ese contexto, el dinero mantenido fuera del sistema financiero continúa en aumento. Solo en el último tramo del año, el stock de dólares “debajo del colchón” creció en US$ 3.688 millones, consolidando una tendencia que va en sentido contrario a los intentos oficiales por incentivar la bancarización.
En diciembre pasado, Caputo había instado a los ahorristas a depositar sus dólares en entidades como el Banco Nación, en el marco de medidas orientadas a fortalecer las reservas y dinamizar el crédito. Sin embargo, los datos reflejan que persiste la desconfianza en el sistema financiero y la preferencia por mantener los ahorros fuera del circuito formal.





