Por Rosanna Toraglio
Periodista-BioPsicoTerapeuta
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Hoy conmemoramos el Día de la Mujer, un año más de avances, reclamos y dolores. Quizás esta fecha pueda cambiar la mirada de lucha por avances, propuestas, éxitos, incluso reemplazarla por manifestación de unión.
El cambio en la mirada de esta fecha tan profunda pueda ver la luz en las nuevas masculinidades, esas que están despertando, pero que aún no son visibilizadas. ¿Cómo lograr que ya no existan abusos de poder ni violencia hacia las mujeres?
Estamos frente a una jornada en la que se nos invita a reflexionar y desde acá sembramos una semilla de fe y confianza, enfocada en todo lo bueno que nos llega y todo lo hermoso que podemos crear desde nuestro poder interior, nuestro ser luminoso, sin resentimientos, con respeto, cariño y mucho amor.
Lo que se supo de la mujer
En esta especie humana nos destacamos de entre los animales por nuestro desarrollo cerebral, por nuestro sentir y el poder de conexión que tenemos con nuestro ser.
Como mujeres tenemos habilidades biológicas recién descubiertas relacionadas con la reproducción como por ejemplo que, el cerebro de la mujer experimenta una reestructuración significativa durante el embarazo y la maternidad (reducción de materia gris en zonas sociales) para mejorar la empatía, el vínculo y la atención hacia el bebé.
Ahora sabemos que nos volvemos antisociales para poder atender la demanda del pequeño que depende nosotros.
También se supo que células del feto pasan a la madre durante el embarazo y pueden permanecer en su cuerpo (cerebro, corazón, hígado) durante décadas, ayudando a reparar tejidos, un fenómeno conocido como microquimerismo.
También ahora se confirmó la influencia del óvulo en el sexo del bebé y es que, aunque la genética dicta que el espermatozoide (X o Y) determina el sexo, nuevas investigaciones sugieren que el óvulo influye en la atracción o selección de los espermatozoides X o Y. El óvulo decide a qué espermatozoide dejar pasar.
¿No es maravilloso todo esto?
En liderazgo
Si bien es cierto que existe una brecha que todavía no se logra superar, sí que vemos el avance de las mujeres en todos los ámbitos, prácticamente no existen lugares donde no esté una presencia femenina.
Nosotras avanzamos en nuestro crecimiento interior que es fundamental a la hora de relacionarnos con nuestro entorno. Estamos descubriendo nuevas formas como las de vivir el aquí y el ahora, valorizar la participación de nuestros compañeros de ruta sea en el ámbito que fuere, pues también ellos han superado la gran barrera que se le imponía al no tener que sentir, a no mostrar sus emociones, sus dolores, algo que a nosotras sí nos permitieron.
Actualmente todos podemos continuar el camino desde ese otro lugar que tiene que ver con nuestras creencias, como cuando sentimos que no somos dignas si no procreamos, esta mirada amorosa que nos merecemos regalarnos a nosotras mismas.
Nuestra nueva mirada como líderes de nuestra vida, líderes llenas de proyectos, con ganas de compartir, de sumarnos a emprendimientos participativos, con ganas de ser parte de una nueva sociedad.
Ponernos en acción
Estudiar, capacitarnos, buscar más herramientas para aplicarlas en el trabajo, en nuestras relaciones y en todos los roles que elegimos protagonizar para ser y sentirnos verdaderas creadoras de un futuro de felicidad.
Creo que en estos tiempos tan violentos en que vivimos nos queda profundizar en la gestión emocional, la empatía y la comprensión de lo que sí podemos permitirnos y aprender a alejarnos de ambientes y personas tóxicas. En este nuevo 8M nos vemos más humanas.








