La comercialización de carne de cerdo en la región registró una variación del 0% durante la última semana, manteniéndose como la opción más accesible para el bolsillo de los consumidores misioneros.
En un contexto de constante actualización de precios en el mostrador, el producto porcino se visibilizó como la alternativa principal ante la suba de la carne vacuna. Actualmente, la diferencia de valores permite que, por el costo de un kilogramo de asado de ternera, un comprador pueda adquirir hasta dos kilogramos de diversos cortes de cerdo, lo que impulsó notablemente la demanda en los puntos de venta locales.
Al respecto, Ricardo Saraceni, presidente de la cooperativa COFRA, brindó detalles a PRIMERA EDICIÓN sobre la evolución de este mercado y señaló que “el consumo per cápita en Argentina mostró un crecimiento sostenido en la última década”. Según los registros, la tasa de consumo pasó de 10 kilogramos por habitante al año a casi 19 kilogramos al finalizar el 2025. “Este incremento fue posible gracias a una mayor oferta basada en producciones de mediana a gran escala, mientras que muchas unidades productivas pequeñas quedaron fuera del sistema debido a la falta de competitividad tecnológica y genética que demanda el mercado mundial actual”, indicó.
Importaciones desde Brasil y competencia desleal
Uno de los puntos críticos para el sector es la relación comercial con Brasil. Durante el año pasado, el ingreso de carne porcina desde el país vecino fue significativo, con un crecimiento anual del 136% respecto al período anterior. En ese sentido, Saraceni explicó que, “si bien en el primer semestre la tasa de importación subía a un ritmo anual superior al 400%, en la segunda mitad del año esta tendencia se revirtió debido al aumento de los costos en Brasil y a que la industria del chacinado encontró en Argentina una oferta interna con precios más convenientes”.
No obstante, la competencia con el producto brasileño sigue siendo un foco de conflicto para los productores locales. Mariela Bernardy, referente del Mercado Concentrador Zonal de Posadas y productora de cerdo, también dialogó con este Diario y advirtió sobre las dificultades extremas para competir con los precios bajos del país vecino. Bernardy denunció que “la competencia es desleal, ya que en Brasil se utiliza ractopamina, un aditivo que mejora el rendimiento del alimento en la etapa de terminación del animal, pero que está estrictamente prohibido en Argentina y en otros 160 países por afectar el bienestar animal y la salud de los consumidores”.
Rentabilidad y transformación genética
La situación económica del productor misionero se ve tensionada por una brecha negativa entre los ingresos y los costos de producción.
“El año pasado, el precio del capón subió apenas entre un 16 por ciento y un 17 por ciento, mientras que los costos operativos, impulsados por la suba de insumos veterinarios, núcleos minerales y alimentación, se dispararon por encima del 40 por ciento”, comentó Saraceni. Esta reducción de los márgenes de rentabilidad obliga a las cooperativas y productores a centrarse en la eficiencia productiva para sobrevivir en el mercado interno.
En el caso particular de COFRA, la cooperativa se encuentra en medio de un ambicioso proceso de cambio genético iniciado hace un año. “Este proceso, que demanda una transición total de dos años y ocho meses, ya comenzó a mostrar sus primeros resultados en este mes de marzo de 2026”. Según Saraceni, actualmente ingresan a la planta de Leandro N. Alem unos mil capones por semana, con un peso individual un 20 por ciento superior al que se obtenía anteriormente, gracias a la mejora en la calidad de los lechones entregados a los 150 productores integrados.
Crecimiento y mercado interno en 2026
A pesar de los obstáculos, las expectativas para el resto del año son favorables debido a la tracción que genera el elevado precio de la carne vacuna.
Los productores locales consideran que “cuanto más aumente la carne de vaca, más posibilidades de crecimiento tendrá el sector porcino”, que aún posee un amplio margen para expandirse en la dieta de los argentinos, siguiendo la tendencia de mercados líderes como Europa y Estados Unidos.
“Para este 2026, se estima un crecimiento sostenido de la producción de alrededor del 20%”, precisó Saraceni.
Por el momento, la industria no contempla la exportación debido a factores macroeconómicos como el tipo de cambio y la falta de excedentes significativos, priorizando el abastecimiento total del consumo interno.
La estrategia del sector se centrará en promocionar las bondades nutricionales del cerdo y en mejorar la competitividad para enfrentar el riesgo latente de las importaciones, asegurando un producto de alta calidad y libre de aditivos prohibidos para la mesa regional.




