Sostener el día a día parece ser el mayor desafío que enfrentarán las universidades nacionales de todo el país, que se preparan para el inminente inicio de un nuevo año académico, que llega con demanda en las inscripciones pero sin muestras de mejora en lo presupuestario.
La Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) estima que este año el presupuesto universitario profundizará la caída de años anteriores, con una baja real del 10%, y representará apenas el 0,457% del PBI, lejos del 0,718% registrado en 2023.
La situación se vuelve todavía más compleja para carreras que dependen de reactivos y equipamiento o específicos, como la mayoría de las que ofrece la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQyN), donde este año el impacto se sentirá más fuerte, afectando incluso los servicios de limpieza, seguridad y mantenimiento de los laboratorios.
Así lo advirtió el decano Dardo Martí, quien en diálogo con PRIMERA EDICIÓN describió el escenario a poco de que comience el cursado. “El año pasado estuvimos recibiendo presupuesto por debajo de lo que necesitamos para funcionar. Hemos cortado todas las becas, ha sido imposible participar de las licitaciones para la compra de alimentos para abrir los comedores para todos los estudiantes. Realmente estamos en una situación crítica y lo que se ve es que esto no va a mejorar”, aseguró Martí.
Seguridad y limpieza
En Exactas, la caída del presupuesto universitario se refleja cada vez más en el funcionamiento diario dentro de la facultad. Martí explicó que el margen para reorganizar gastos prácticamente desapareció y que el escenario a futuro no es alentador.
“El presupuesto para funcionamiento cada vez es menor y tendríamos un poco más de fondos que en 2025 (en referencia al 6% que propone el Gobierno), pero para nada respeta la inflación real que han tenido los servicios. Luz, agua, internet, seguridad, limpieza. Claramente vamos a tener que seguir achicándonos. Pero ya casi no queda nada para achicarse porque estamos trabajando al mínimo”, sostuvo Martí.
En 2025, el pago de servicios fue una de las preocupaciones principales. “Hemos recibido avisos de corte. Uno va recibiendo un poquito de dinero y paga lo que alcanza, para poder cubrir los gastos mínimamente. Nos ha pasado de tener que priorizar una cosa sobre otra”, describió Martí sobre la gestión de los recursos.
Entre las medidas adoptadas para este año, el decano confirmó que se reducirán servicios hasta hace poco indispensables, como seguridad y limpieza. En el caso de la primera, las guardias permanentes en los edificios de la facultad quedaron suspendidas y podrían ser reemplazadas por sistemas de alarma y cierres nocturnos.
La decisión, explicó Martí, expone infraestructura y equipamiento, ya que las guardias se habían establecido para evitar casos de hurto que se habían registrado. “Tenemos edificios muy grandes y equipos muy caros que hoy serían imposibles de reponer”, aseguró el decano.
La misma situación alcanza al mantenimiento y la limpieza. “La cantidad de personal se fue reduciendo en forma abrupta desde hace dos años y hoy estamos trabajando con el mínimo, con posibilidades serias de que cada espacio termine manteniendo la limpieza por su propio medio”, afirmó Martí.
Por su parte, las becas dejaron de funcionar con convocatorias abiertas y pasaron a atender casos específicos. “Lo que tenemos es ayuda a demanda. El área de Bienestar Estudiantil detecta una necesidad urgente y tratamos de resolverla. Además financiamos albergues en Posadas y Apóstoles para sostener a estudiantes que no podrían continuar de otra manera”, precisó Martí. En detalle, confirmó que 180 estudiantes de Posadas y 28 de Apóstoles acceden hoy a esta beca.
Insumos
Una particularidad de Exactas hace más grave la falta de presupuesto. Las carreras vinculadas a salud y el uso de laboratorio requieren un stock constante de reactivos y materiales que no pueden reutilizarse, además de elementos de seguridad como guantes y barbijos. “Hace un tiempo venimos trabajando con donaciones de empresas o conocidos para poder sostener las prácticas”, aseguró Martí.
En este caso, el decano evaluó que lo que está en juego no es solamente la posibilidad de estudiar en un entorno seguro, sino la misma calidad de la formación universitaria. “Lo ideal sería que los estudiantes puedan trabajar con equipamiento e insumos que van a utilizar en los centros de alta tecnología o de funcionamiento masivo cuando se reciben y hoy eso es absolutamente impensado”, confirmó el decano.
LFU, una deuda pendiente
Sobre el nuevo proyecto de ley con el que el Gobierno nacional busca reemplazar la Ley de Financiamiento Universitario (LFU), el decano opinó que “directamente elimina la recomposición de lo perdido en el 2024” y lamentó que en el Congreso “en ninguna de las cámaras hay un apoyo” al sistema universitario. “Ya se está perdiendo incluso eso. Es una especie de orfandad que no teníamos hace un tiempo. La situación es compleja, pero mucho más de lo que esperábamos”, sintetizó.



