En una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), detalló la preocupante situación que atraviesa el sector.
Contó que “la semana pasada estuvimos reunidos también con gente del tabaco y le preguntamos a los distribuidores cuántas razones sociales hoy le estaban comprando activamente cigarrillos. Nos pasaron el número de 59.850, menos de 60.000″. “Es decir, que “unos 36.000 kioscos cerraron en casi un año y medio”, si se tiene en cuenta el dato que desde ARCA les informaron que en noviembre del 2024 había unos “96.000 kioscos”.
Según Acuña, los factores detrás de esta caída son tres: la recesión económica que reduce las ventas, la expansión de las cadenas de kioscos que desplazan comercios locales, y la pérdida de exclusividad en la venta de productos como cigarrillos y golosinas.
“Hoy solamente con cigarrillos y algo de golosinas no vivís, sino que tenés que orientar tu kiosco hacia sándwiches, cafetería, gastronomía o tabaco armado, que entre los jóvenes deja mayor rentabilidad que el cigarrillo”, explicó.
El dirigente también destacó la dificultad que enfrentan los kiosqueros frente a los costos crecientes y la regulación: “Suben los alquileres, sube la luz, la luz subió hace 2 meses al doble otra vez. Es como que te cuesta juntar la plata para esos gastos, entonces te vas quedando sin mercadería“.
Para intentar revertir la crisis, UKRA impulsa dos proyectos de ley: uno sobre la proximidad de nuevos kioscos para limitar la apertura de cadenas cerca de comercios existentes, y otro para garantizar la exclusividad de venta de ciertos productos. Acuña señaló: “Lo que está sucediendo son kioscos medio vacíos y es el paso previo a cerrar es que te fundiste”.
Con más de la mitad de los kioscos tradicionales desapareciendo en pocos años, el panorama para los comercios de barrio en Argentina exige medidas urgentes para sobrevivir frente a la concentración del mercado y los cambios en los hábitos de consumo.



