El verano trae consigo altas temperaturas y mayor humedad, condiciones que favorecen la reproducción de pulgas y garrapatas. Estos parásitos no solo causan molestias en los perros, sino que también pueden representar un riesgo importante para su salud durante esta temporada.
El veterinario César Harada explica que el aumento del calor incrementa la presencia de estos parásitos. Además de provocar picazón y dermatitis, pueden transmitir enfermedades graves como ehrlichiosis, babesiosis, anaplasmosis, hepatozoonosis, rickettsiosis y bartonelosis.
Entre las señales de alerta se encuentra la picazón intensa, especialmente en la espalda baja, la cola, el abdomen y los muslos. También pueden presentarse pérdida de pelo, erupciones costrosas, seborrea e irritabilidad por estrés.
Otra señal es la presencia de “suciedad de pulga” o incluso parásitos visibles en el pelaje del animal. Detectar estos signos a tiempo permite controlar la infestación y evitar complicaciones.
Las pulgas y garrapatas no solo afectan a los perros. También representan un riesgo para las personas, ya que pueden transmitir algunas enfermedades.
Para proteger a las mascotas, existen distintos tipos de antiparasitarios. Entre ellos se encuentran las tabletas masticables, pipetas o líquidos tópicos, collares y champús especiales. Cada uno actúa de manera diferente y su duración varía: algunos protegen durante semanas, otros hasta meses, y la elección depende del estilo de vida del perro y la intensidad de exposición a parásitos.
La aplicación correcta y constante de estos productos es fundamental para interrumpir el ciclo de vida de pulgas y garrapatas. Revisar al perro periódicamente, mantener limpias las áreas donde habita y combinar diferentes métodos según la necesidad garantiza una protección efectiva durante todo el año.
Fuente: Portal Caretas








