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Dentro de la estructura esquelética se encuentran las diferentes articulaciones que se ven afectadas con esta patología: la artrosis, que es la degeneración del hueso.
Esto produce deformidad; en picos hay inflamación, muchas veces produciendo dolor e impotencia por esa falta de movilidad. Según su grado, se indica cirugía, pero hoy trataremos la prevención.
La artritis es la inflamación, un proceso autoinmune que generalmente viene asociado a otras patologías como diabetes, tiroiditis o celiaquismo. “Itis” significa reacción inflamatoria de diferentes orígenes; en este caso, lo más frecuente es lo autoinmune. Ambas mejoran con un estilo de vida donde es de vital importancia encontrar el equilibrio emocional, alimentario y de actividad. La alimentación tiene mucho que ver, ya que todo lo que conlleva al proceso de digestión y absorción de alimentos puede aumentar o disminuir el proceso.
Descanso
Dentro del descanso reparador se encuentra la relajación de cada músculo, de ahí la importancia de no abusar de los antiinflamatorios y sí tener en cuenta el bisglicinato de magnesio y tinturas madres preventivas como el diente de león; así no se llega al máximo del dolor provocado por las contracturas de los músculos. Todo movimiento suave ayuda a evitar esta situación que empeora los síntomas. Un cuerpo que no se relaja no descansa bien y, por ende, suma malestares que se traducen en inflamación.
Actividad física
Debe ser suave y sostenida, evitando los impactos. También es importante destacar el peso y el estado general, ya que muchas veces se tiene como única actividad posible el caminar, lo cual, con sobrepeso y mal apoyo, resulta perjudicial. Es mejor buscar otras actividades antes de caminar pisando mal. El eje de la columna está basado en el apoyo de los pies; es fundamental tener en cuenta este concepto.
Las actividades en agua o en silla son las aconsejadas si hay sobrepeso o mala postura. Un especialista, como un kinesiólogo, es el profesional adecuado para dar rutinas acordes. Es importantísimo recurrir a ellos para iniciar y realizar el proceso en etapas para no ocasionar mayores lesiones.
Suplementos
Para la evaluación general, se realiza un chequeo donde generalmente se encuentran déficits de vitamina D. Lo ideal es tomarla junto con K2 para su mejor absorción durante el almuerzo.
Otros suplementos a considerar son el selenio y el magnesio (donde se evalúa cuál es el adecuado; generalmente el bisglicinato ayuda más), además de omega, vitamina E y vitamina C (4 g al día distribuidos antes de cada comida para mejorar su absorción y aumentar los beneficios de otros alimentos).
La evacuación intestinal diaria es clave: las compotas de manzana o ciruela con psyllium diario evitan la acumulación de toxinas que agravan la inflamación. También se recomienda la desparasitación con semillas de zapallo o medicamentos tales como mebendazol o tinturas madres. Siempre se debe tener en cuenta el estado general y los demás medicamentos de patologías asociadas.
Lo más importante es evaluar estas medidas generales y no enfocarse en el hábito de tomar antiinflamatorios para calmar los síntomas.
Para tratar la artritis, los especialistas indicados son el médico clínico y el reumatólogo. Para tratar la artrosis, el especialista en clínica médica y el traumatólogo. La clínica médica es una especialidad que abarca una visión global del paciente. Luego, se encuentran según las edades: el pediatra en artritis infanto-juvenil y los gerontólogos en personas de más edad.
Recurrir al médico es la mejor alternativa antes de cualquier tratamiento. Hay adelantos y nuevas maneras de encarar cada situación, y la mejor guía es, sin duda, el profesional médico.
Los alimentos que ayudan a mejorar los síntomas de la artritis y de la artrosis son:
• Alimentos ricos en omega 3, como el atún, sardina, semillas de chía y linaza, marañón o anacardo, nuez de Brasil, almendras y nueces, pues estos alimentos poseen propiedades antiinflamatorias;
• Ajo macerado y cebolla, debido a que contienen un compuesto sulfurado llamado alicina, que le confiere propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas;
• Frutas cítricas como naranja, piña y kiwi, debido a la presencia de vitamina C, la cual es necesaria para la producción de colágeno, una proteína que ayuda a mantener las articulaciones saludables;
• Alimentos ricos en fibras, como vegetales y frutas con cáscara o bagazo y granos enteros, estos podrían ayudar a reducir la inflamación debido a que mantienen la salud de la microbiota intestinal;
• Frutos rojos como la granada, sandía, cereza, frambuesas, fresas y guayaba, debido a que contienen antocianina, un compuesto antioxidante que posee propiedad antiinflamatoria;
• Alimentos ricos en selenio como el huevo, pan francés y nuez de Brasil, por ejemplo, pues este es un mineral con un alto poder antioxidante e inmunomodulador que ayuda a fortalecer el sistema inmune.
Consumir frutas y verduras de estación y aumentar la cantidad de omegas Aceitunas, palta, semillas, teniendo en cuenta que la semilla de la palta rallada es de gran ayuda.
Feliz y bendecido domingo.







