Mientras la macroeconomía argentina muestra señales de orden -acumulación de reservas y dólar en retroceso-, en la economía real la transición hacia un esquema más estable y abierto no impacta de manera uniforme. Según el economista y empresario pyme Gustavo Lázzari, alrededor de un tercio de las pequeñas y medianas empresas enfrenta una reestructuración urgente para adaptarse al nuevo escenario.
“La apertura le viene antes que la baja de costos a muchas empresas y así no llegan”, sintetizó. El problema, explicó, no es la estabilidad en sí misma, sino el descalce temporal entre el orden macroeconómico y la estructura financiera de las firmas.
Lázzari describió una economía “amesetada”, con rentabilidades más reducidas y plazos de amortización más largos. “Está cambiando la macro, tiende a la estabilidad y a la apertura, a más competitividad y más formalidad. Pero los márgenes se reducen”, señaló.
En ese contexto, también cambia la lógica empresarial. “Ya no es negocio el stock, es negocio rotar”, afirmó, marcando el pasaje de un modelo donde la acumulación de inventario funcionaba como resguardo frente a la inflación a otro donde la eficiencia y la velocidad de circulación del capital son determinantes.
Para ilustrarlo, planteó un ejemplo simple: si antes una empresa facturaba 100, tenía costos de 80 y con 20 podía cubrir pasivos acumulados, hoy esos costos pueden escalar a 95. Con cinco puntos de margen, el margen financiero ya no alcanza para sostener deudas previas.
Tres grupos frente al nuevo esquema
El empresario diferenció tres tipos de empresas ante el nuevo escenario:
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Las que optan por cerrar o reconvertirse hacia la importación.
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Las que llegan financieramente saneadas y logran adaptarse.
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Un conjunto amplio que arrastra problemas estructurales y necesita reestructuración.
En ese último grupo, ubicó a las firmas que acumulan planes de pago y dificultades de financiamiento. “Cuando ves que hay 341.000 planes de pago y aumentan los cheques rechazados, entendés que hay un universo grande con problemas”, sostuvo.
A su vez, señaló la falta de instrumentos de crédito de largo plazo como una limitación adicional: “Si vas a un banco y pedís reestructurar a diez años, no existe ese instrumento”.
En el rubro de los chacinados, donde se desempeña, Lázzari describió una situación particular. La reapertura de mercados internacionales para la carne vacuna generó una dinámica que también impacta en proteínas sustitutas como el cerdo y el pollo.
“Estamos viviendo una revolución de las carnes. Argentina volvió a ser protagonista. Cuando un corte se exporta, se sustituye en el mercado interno por otras proteínas”, explicó. En ese marco, indicó que su sector registra un crecimiento cercano al 4% interanual.
Sin embargo, aclaró que se trata de “crecimientos moderados” dentro de un año de transición. “Todo signo positivo hoy es festejable”, afirmó.
Reforma laboral y presión tributaria
En relación con la reforma laboral, consideró que el eje central debería apuntar a la reducción de la litigiosidad. “Está diseñada para bajar la litigiosidad, que es muy importante”, señaló, aunque cuestionó la incorporación de otros temas.
También vinculó la informalidad con la carga impositiva sobre el trabajo: “Cuando la carga sobre el salario supera largamente el 100%, es razonable que alguna pyme no pueda pagar”.
Sobre el consumo interno, descartó que pueda reactivarse por decreto. “El consumo no va a aumentar por salariazos. Los salarios más generosos son hijos de la inversión”, sostuvo, planteando que el repunte dependerá de nuevas inversiones privadas que generen empleo y encadenamientos productivos.
Para Lázzari, el resultado final dependerá de la coordinación entre apertura económica, reducción de impuestos y modernización empresarial. “Necesitamos que los tres trenes caminen a la vez. Sin confianza política, el motor privado no arranca nunca”, concluyó.
La transición, según su diagnóstico, no es uniforme. Mientras algunos sectores logran aprovechar la estabilidad, otros enfrentan el desafío de sobrevivir a un nuevo esquema donde el orden macroeconómico no alcanza, por sí solo, para garantizar viabilidad financiera.
Fuente: Agencia de Noticias NA




