Después de varios días de agonía en el sector de Terapia Intensiva del Hospital Madariaga, Julio César Argüello, efectivo del Servicio Penitenciario Provincial, murió esta madrugada como consecuencia de la grave herida de arma de fuego que había sufrido en su vivienda.
Tenía 45 años y desde el viernes 6 permanecía internado en estado crítico. Una tomografía había revelado esquirlas de metal en la cabeza, producto del disparo. Por la gravedad del cuadro, los médicos habían decidido no intervenir quirúrgicamente y aguardar su evolución.
Argüello había sido encontrado por su hermana en la casa ubicada sobre calle Puerto Rico casi avenida Alicia Moreau de Justo, con una herida en la cabeza y abundante sangre en el lugar. Fue trasladado de urgencia al nosocomio capitalino.
Lo que ocurrió dentro de la vivienda continúa siendo una incógnita. En la escena no se halló ningún arma de fuego, aunque se observaron signos de desorden. Cámaras de seguridad lo registraron llegando minutos antes de las 6.30 y, posteriormente, aparentemente discutiendo con alguien y vociferando que se retiraran del lugar.
Peritos de Policía Científica trabajaron durante la madrugada del sábado. El estudio con guantelete de parafina detectó rastros de pólvora en sus manos, aunque no se pudo determinar si manipuló un arma. También trascendió que poseía un revólver que pertenecía a su padre, el cual no fue hallado.
La investigación está en manos del Juzgado de Instrucción 2, subrogado por el magistrado Fernando Luis Verón, que deberá establecer qué ocurrió en las horas previas al disparo.




