Hoy se celebra una nueva edición del Safer Internet Day, una iniciativa nacida en 2004 que, 22 años después, encuentra a los usuarios en uno de los escenarios de mayor vulnerabilidad digital desde el inicio de la era de internet.
Más allá del discurso tranquilizador de las grandes corporaciones tecnológicas sobre el cifrado de datos y la seguridad de las plataformas, el fraude digital en Argentina no deja de crecer. Según datos de fiscalías especializadas, las estafas virtuales aumentaron un 35% en el último año, con un patrón claro: no se trata de sistemas fácilmente hackeables, sino de personas fácilmente engañadas.
El phishing y la ingeniería social siguen siendo la principal puerta de entrada al delito digital. Llamados que simulan provenir del soporte técnico de Netflix, mensajes que replican la estética de bancos oficiales o correos con enlaces “urgentes” se multiplican y se perfeccionan.
En un contexto donde la Inteligencia Artificial ya permite clonar voces y rostros en tiempo real, la seguridad dejó de ser solo una cuestión técnica. Hoy es, sobre todo, un estado de alerta mental.
Mientras el debate global pone el foco -con razón- en la protección de niñas, niños y adolescentes en redes sociales, con el grooming como una de las principales alertas, el usuario adulto promedio sigue cometiendo errores básicos.
La falta de doble factor de autenticación (2FA) en aplicaciones clave como Whatsapp o en servicios bancarios ya no puede atribuirse al desconocimiento: es negligencia.
Según los últimos reportes de ciberseguridad, el 80% de los incidentes digitales podrían evitarse con configuraciones básicas de los dispositivos y, sobre todo, con una dosis mínima de escepticismo frente a mensajes no solicitados.
En ese contexto, el Safer Internet Day deja de ser una efeméride amable para convertirse en un recordatorio incómodo: la mayor falla de seguridad sigue siendo humana.
Fuente: Medios Digitales




