Agustín Piñeiro es un joven vecino de Posadas que decidió mirar para el lado de la solidaridad. En los últimos días llevó adelante un acto de ayuda desinteresada que va mucho más allá de una simple entrega de donaciones. Con ropa reunida gracias a la colaboración de la comunidad, recorrió distintas calles de la ciudad para acercar donar ropas a aquellas familias que atraviesan realidades urgentes y muchas veces invisibles.
“Hay una realidad distinta afuera”, repite Agustín a PRIMERA EDICIÓN, convencido de que con pequeños gestos es posible mejorar como sociedad. Cada prenda entregada tuvo un destino claro: personas que realmente lo necesitaban. Nada fue al azar, nada quedó a mitad de camino.
Agus no lo hizo solo. Contó con la colaboración de sus amigos y su familia, con el único fin de dar una mano al prójimo. Las recorridas finalizaron en el barrio Los Oleritos, donde varias familias lo perdieron todo tras un incendio. Allí, la ayuda no solo fue material, sino también un abrazo simbólico en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
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“Todo lo que se juntó llegó a donde tenía que llegar”, aseguró el joven y además, recordó que “ayudar no es un acto heroico ni algo para ser celebrado, es una responsabilidad humana”.
Para fin de mes, ya se está gestando un nuevo movimiento solidario, diferente, pero con la misma esencia. “Porque mientras el mundo sigue girando, hay mucha gente que necesita de nosotros hoy”, manifestó.
Con el corazón contento y el alma en paz, Agustín agradeció a cada persona que confió, que colaboró y que entendió que cuando se comparte desde el amor, siempre vale la pena.





